EL ORIGEN DEL MUNDO

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Para quienes desean atestiguar el último enfrentamiento entre los dos hombres que definieron el futuro económico del planeta.

EL ORIGEN DEL MUNDO

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Sergio Carreón Ireta

 

“Nunca he conocido a un cerdo capitalista más grande que tú.”

La batalla del siglo está por comenzar. En una esquina se encuentra un flemático intelectual inglés considerado como el más grande economista de su tiempo. En la otra, la mano derecha del Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, un hombre enfermo, acusado de ser un espía ruso y que apenas hace unos momentos acaba de sufrir un infarto que acabó con su vida. En este enfrentamiento, justo en el limbo de la existencia, el sutil humor británico discutirá con el infortunado padre de los mellizos Fondo y Banco sobre las repercusiones de unos documentos contenidos en una calabaza y la manera en que juntos definieron la estructura de la economía mundial actual.

“Sólo uno se convertirá en el salvador del planeta.”

El actualmente coordinador de difusión cultural de la UNAM y reconocido escritor mexicano Jorge Volpi propone en su obra “El Origen del Mundo” un encuentro imaginario entre Harry Dexter White y John Maynard Keynes, dos de las piezas claves en la Conferencia de Breton Woods de 1944 donde se definió el sistema financiero mundial que regiría al mundo tras la Segunda Guerra Mundial. Esta compleja premisa que sucede tras la muerte de ambos personajes se plantea de manera inteligente e interesante al ser presentada como tres variaciones del mismo acto, cada una con su propio tono, variantes niveles de gravedad y sentido del humor.





“Un comunista jamás deja de ser un comunista.”

Harry y Maynard rememoran sobre cuán deliciosas fueron las discusiones que sostuvieron durante la antes mencionada conferencia donde White consiguió que el dólar se convirtiera en la moneda base del mundo entero. Momentos después ambos expertos en economía conversan acaloradamente sobre las acusaciones que se le hicieron a este último sobre sus posibles actos de espionaje con los rusos. A pesar de ser una obra difícil de apreciar, e incluso de entender, si no se tiene conocimiento previo de la situación a la que alude, hecho que se soluciona fácilmente leyendo el programa de mano, “El Origen del Mundo” resulta fascinante gracias a la buena manera en que Volpi lleva el flujo de la información proporcionada. Lejos de atestar de datos al espectador, el dramaturgo va creando una especie de acertijo que se va resolviendo a medida que las diferentes variaciones entregan información, creando así una buena tensión tanto entre los personajes como entre la puesta en escena y el espectador. Esto también se beneficia gracias a una buena dosis de humor que también impregna el autor y que el director aprovecha al máximo llevándolo hasta sus últimas consecuencias y más allá.

“Creo en el gobierno de las leyes, no el de los hombres.”

Al inicio de la tercera variación del propuesto encuentro, las notas inmediatamente reconocibles del Don Giovanni de Mozart se escuchan. Como si se tratara del mismísimo demonio, Maynard aparece en el escenario en una nube de humo desde una trampa en el piso. Su atuendo es el perfecto para una partida de cricket, no para una reunión casual entre amigos. Durante tan afable velada, disfrutará de un gigantesco sándwich de aproximadamente siete pisos que alguna vez fue un fino y elegante bocadillo inglés de pepino al principio del montaje. Un texto tan profundamente ambicioso y enmarañado tanto en su tema como en su desarrollo es abordado como una exquisita farsa por el director Mario Espinosa quien lleva “El Origen del Mundo” al terreno de lo hilarantemente fársico. Sin embargo, más allá de el saber empujar la dramaturgia hasta sus últimas consecuencias, mismas que incluyen un round de box entre figuras caricaturescas bidimensionales, la presencia de un coro griego que sirve como elemento para recrear el juicio en contra de White por espionaje de una manera que a momentos raya en lo absurdo o en el burlesque y el uso de música en vivo para musicalizar desde un toquido de timbre hasta el devorar un emparedado, el verdadero acierto en la dirección radica en la precisa manera en que Espinosa le imprime un tono diferente de gravedad a cada una de las variaciones del encuentro entre el inglés Maynard y el estadounidense White. De tal manera, la gravedad de la situación que se maneja va de la mano con el humor y con la tonalidad de cada acto, yendo desde lo profundamente educado y cortés hasta lo ridículo y desparpajado.





“Necesitan un chivo expiatorio y yo soy una víctima ideal.”

Vestido como todo un dandy inglés, el señor Keynes llega de visita y tomar una taza de té con una nubecita de leche a lado de su amigo; más adelante será con tres gotas de limón como degustará su bebida, ahora interpretando a todo un seductor de edad avanzada; finalmente, listo para jugar cricket, su té será negro y sus ademanes mucho más acelerados y disparatados. No cabe duda que “El Origen del Mundo” brilla esplendorosamente en parte gracias a la actuación de David Hevia como Maynard. Consiguiendo dotar a su personaje de una personalidad distinta en cada una de las visitas que realiza a su amigo, al mismo tiempo que lo equilibra con una cierta seriedad como capa subyacente, Hevia se adueña por completo del lord inglés de manera sólida y fascinante. A su lado, Andrés Weiss entrega un White solvente, bien construido, a pesar de necesitar justamente estás variaciones tonales de las que hace uso Hevia de manera tan excelsa. Igualmente importantes de mencionar son las tres actrices que dan vida a la Sra. White en cada una de las interacciones, un acierto más en la dirección de Espinosa. Octavia Popesku decadentemente refianda en la primera, Erika de la Llave correcta en la segunda y Amanda Schmelz comiquísima en su absurdo en la tercera, cada una de estas actrices consiguen ser el equilibrio necesitado entre los dos contrincantes con la propia dosis de seriedad y comedia.

“Eres el autor intelectual de este mundo, nuestro mundo.”

La magia del teatro a veces radica en convertir los temas más densos e inaccesibles en verdaderas joyas de la escena. Una obra sobre dos hombres de edad avanzada discutiendo sobre economía mundial definitivamente no suena como algo ni remotamente atractivo más que para aquellos que estudian actualmente sobre esos temas. Sin embargo, gracias a una verdadera propuesta y visión, una que entiende claramente cómo jugar con los elementos disponibles para hacer de este encuentro imaginario una puesta en escena de 75 minutos tanto fascinante en su tema como divertidísima en su manera de contarla es lo que hace del teatro algo único en su naturaleza. Nunca creí que lo diría en mi vida, pero gracias a “El Origen del Mundo” encuentro la economía muchísimo más interesante y entendible.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “El Origen del Mundo”

DRAMATURGIA: Jorge Volpi

DIRECCIÓN: Mario Espinosa

ACTUAN: Axel García, David Hevia, Erika de la Llave, Carlos Oropeza, Octavia Popesku, Astrid Romo, Amanda Schmelz y Andrés Weiss.

MÚSICA EN ESCENA: Sebastián Espinosa

DÓNDE: Sala Héctor Mendoza

DIRECCIÓN: Francisco Sosa 159, Colonia Barrio de Santa Catarina, Coyoacán.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00. Hasta el 8 de Julio.

COSTO: Entrada libre. Boletos bajo reservación al correo publicos.cnteatro@inba.gob.mx

DURACIÓN: 75 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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