YO NO SOY DE AQUÍ

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Para quienes deben aprender que crecer es atreverse a extender las alas y volar hacia la propia identidad.

YO NO SOY DE AQUÍ

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“Yo soy un colibrí, pero no fue tan fácil aprender a volar.”

Desde muy temprana edad, Semiramis, sin acento, descubrió su verdadera naturaleza: es un colibrí. Sin embargo, su estatus de pequeña ave que no puede dejar de mover sus alas, algo que los adultos insisten en llamar hiperactividad, le ha traído algunos problemas en su vida, sobre todo porque pareciera que la joven insiste en volar contracorriente. Más de una vez la han querido frenar, amarrarle las alas para que se calme y empiece a seguir el camino que la sociedad espera de ella. Más ella no está dispuesta a dejar de aletear. Muy al contrario, lo hará cada vez más fuerte, hasta emprender el vuelo más importante de toda su vida: el viaje que la llevará a entender quién es y qué quiere de la vida.

“Crecer es más difícil de lo que parece.”

El adolecer que conlleva llegar a la vida adulta, acentuado por una incesante hiperactividad y una firme resistencia a doblegarse ante normas sociales que de ninguna manera representan su sentir, son la base sobre la autora y actriz Fernanda Albarrán construye el monólogo “Yo No Soy de Aquí”. Entremezclando la ficción con sus propias vivencias, construyendo una poética metáfora a partir de presentarse no como un ser humano sino como un colibrí, y partiendo de una evidente honestidad que refleja el pesar por el que pasan un enorme número de jóvenes al no sentir que pertenecen al mundo en el que han nacido, la dramaturgia apela a esa adolescencia que clama por ser independiente, libre y feliz en un mundo que pareciera empecinado en córtale las alas.




“A dónde se van todas las ganas de jugar?”

La joven Semiramis, nombre que hace alusión a la obra La Hija del Aire de Pedro Calderón de la Barca, ha sido señalada por familia, compañeros de clase y maestros por el simple hecho de ser hiperactiva. Lo que los demás encuentran como un defecto, ella lo interpreta como una incesante necesidad de movimiento, de exploración del mundo, de batir sus alas a toda velocidad tal y como lo hacen los colibrís. Ya sea probándose zapatos de tacón que claramente no le quedan a los 16 años de edad, o rebelándose ante las presiones a las que su muy conservadora madre la somete, la protagonista habla desde el muy real proceso que todes pasamos en el descubrir nuestra identidad. A pesar de que la dramaturgia resulta redundante en la exposición de los anhelos y pesares de la protagonista, cayendo en un remolino reiterativo a momentos, “Yo No Soy de Aquí” parte de un candor, una verdad evidente e indiscutible, que lleva a que la trama que construye Albarrán trascienda lo personal y entre al terreno de lo universal. De tal manera, la expectativa de una madre para que su hija se case y se embarace, independientemente de la edad que tenga, los deseos de explorar el mundo más allá de las paredes que la sociedad levantan frente a ella, o la resistencia que provoca el querer estudiar cualquier cosa que no entre dentro de lo “aceptable”, todo ello deja de ser la historia de Semiramis, o de Fernanda, es la de todes en algún momento de nuestra existencia.

“A mí me gusta volar, pero a nadie le gusta que yo vuele.”

Semiramis vuela, literalmente, en escena. Vestida con una chamarra de mezclilla con plumas multicolores en las mangas, el personaje se presenta realizando una danza aérea con un aro. Más adelante, esta danza se realizará con telas, elemento que se convertirá en un capullo donde la adolescente se protege, o en una metáfora para sus caídas en el camino de autodescubrimiento que está emprendiendo. En el suelo del escenario, el espacio está plagado de elementos, desde un colchón en la parte central que hace las veces del dormitorio del colibrí, o un montón de objetos diversos para recrear una venta de garage, hasta una enorme pintura en la parte trasera del espacio que no tiene mayor función que la decorativa. Las voces de papá y mamá se escuchan en el espacio, siendo que una televisión y una grabadora son los objetos con los que se representan a dichas figuras de autoridad. Estéticamente, “Yo No Soy de Aquí”, bajo la dirección de Alan Uribe Villarruel, pareciera existir en dos planos: el terrenal y en el aire. Mientras que la narrativa sucede en las alturas, en el universo de la danza aérea, en la cual Fernanda Albarrán despliega su destreza, la obra fluye con delicadeza, entre los giros de un aro y los vuelos de las telas. Cuando la protagonista pone los pies en el suelo, la actriz se ve doblegada a las necesidades de toda una serie de elementos de utilería que tiene que mover de un lado a otro, de subir y bajar de un escritorio, de mover una televisión donde podría o no mostrarse un video, etcétera. Esta dualidad pareciera reflejar el conflicto en el que existe Semiramis, aun cuando termina afectando el buen flujo del ritmo del montaje. Se destaca ampliamente el diseño de vestuario de Sergio Mirón, quien llena de guiños visuales cada prenda que porta la actriz, así como el trabajo de Vala Meza en la coreografía aérea.




“¿Quién soy o qué soy?”

La pequeña colibrí se mira al espejo con unos tacones de mamá en los pies. Trata de ser sexy, coquetea ante su imagen, y compara con desilusión la altura real que tiene cuando se quita los zapatos. Esa exploración, llena de inocencia, se contrasta con la desesperación que emana de todo su ser cuando se enfrenta a su madre, quien espera toda una serie de cosas de ellas, excepto aquellas que la harán feliz. Al ser un trabajo que entremezcla la ficción con lo biográfico, “Yo No Soy de Aquí” presenta a una Fernanda Albarrán que es ella misma y personaje al mismo tiempo. Esto le permite a la también dramaturga el presentarse sobre el escenario vulnerable, real y capaz de fracturarse emocionalmente al mismo tiempo que demuestra su gran capacidad física y acrobática. Es en esta honestidad, la veracidad con la que la puesta entera está construida desde dramaturgia hasta actoralmente, donde Albarrán demuestra su capacidad como artista.

“Yo sólo quiero ser yo.”

Tengo cincuenta años y, hace muchos años, a finales de los 80s y principios de los 90s, tenía exactamente los mismos problemas que Semiramis describe, dentro de mi propia realidad. Cada generación cree con absoluta firmeza que sus pesares y retos son únicos, y en cierta forma lo son dado que son un reflejo de la realidad global que se desarrolla a su alrededor. Sin embargo, hay también una universalidad en el adolecer de la adolescencia, en la búsqueda de identidad, en la batalla por ir en contra de lo establecido para crear nuevas formas de entender la existencia. “Yo No Soy de Aquí” busca hablarle principalmente a los centennials, pero es muy real que este miembro de la Generación X también entiende que en algún momento tenemos que volar, muy alto, para saber quién o qué somos en realidad.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: Yo No Soy de Aquí

DRAMATURGIA Y ELENCO: Fernanda Albarrán

DIRECCIÓN: Alan Uribe Villarruel

DÓNDE: Centro Cultural El Hormiguero

DIRECCIÓN: Gabriel Mancera 1539, Del Valle.

CUÁNDO: Sábado y Domingo 12:00 horas. Hasta el 26 de Mayo 2024.

COSTO: $250. Disponibles en taquilla y Yo no soy de aquí – Boletópolis (boletopolis.com)

DURACIÓN: 70 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con valet parking o estacionamiento.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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