MI CORAZÓN ES UNA BLANDA FURIA

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Para quienes entienden que en la actualidad el amor y el deseo son Otro Rollo.

MI CORAZÓN ES UNA BLANDA FURIA

Por Juan Carlos Araujo
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas

“Hay cosas muy poco interesantes en nuestra vida, ¿y qué?”

El público aplaude, al menos en su mente, y es momento de comenzar su monólogo, tal y como lo hacía en los noventa a través del canal 5 su ídolo, más bien su obsesión, siendo honestos el hombre que ama y quien lo ama de regreso, según él. Los chistes quieren ser graciosos, pero se siente incapaz, poca cosa, el papel secundario en su propio programa de televisión. Por eso, es mejor recordar y compartir la intimidad que se alcanza con una fotografía, la relación con su patrón, tanto la laboral como la clandestina en el interior de un coche, rememorar sobre los excesos que fue capaz de hacer y que lo llevaron a reencontrarse con alguien vital en su vida, y en la de Alex Lora. Esto parece un absurdo, un verdadero sinsentido, pero no es más ni menos que una simple y llana vida.

“Yo creo que Adal Ramones es una pieza fundamental en mi vida.”

La soledad y la depresión, producto de vidas que parecieran carecer de sentido más allá de cumplir con un horario laboral y sentarse a ver televisión en las noches, ha traído como consecuencia en la contemporaneidad una inhabilidad de establecer relaciones interpersonales saludables. Esta muy real situación muchas veces orilla a las personas a desarrollar una vida interior a donde se puedan escapar e imaginar un mundo mejor, uno donde alguien como Adal Ramones podría ser una verdadera posibilidad como objeto del deseo. Es a partir de esta compleja realidad que José Emilio Hernández desarrolla el unipersonal “Mi Corazón es una Blanda Furia”.

“Tengo una misión de amor.”

Luego de haber sido descubierto en el baño de su trabajo masturbándose con una foto de quien él jura fue su amante, el protagonista de esta historia tiene un altercado físico con su jefe, mismo que culmina con una reacción inesperada en la entrepierna; tras suplantar la identidad de una trabajadora doméstica para entrar a una casa ubicada en Avenida Paseos del Pedregal, hecho que sucede tanto en su mente como en la vida real, el exempleado de un negocio de rótulos tiene un bizarro encuentro con un familiar perdido quien le pide un inimaginable favor. Entre embarazos imposibles y pláticas imaginarias con una gorra, el narrador se adentra en una vorágine mental producto de un viaje hacia el final.

“Siento que se me va a parar el pito.”

Lo notable a nivel dramaturgia en “Mi Corazón es una Blanda Furia” es la manera en que el autor crea un personaje sin nombre, patético y frágil, roto, complejo y entrañable, plagado por inseguridades, dominado por sus deseos y obsesiones. Es en la manera en que la narrativa adentra al espectador en su atormentada mente, comparte cuán retorcidas o vulnerables son sus emociones, que se genera una compenetración mezclada con repudio, el corazón quisiera que el protagonista ganara, a pesar de que a nivel cerebral uno se da cuenta de cuán enfermiza es su línea de pensamiento. Una vez establecido esto, el desarrollo narrativo que realiza Hernández, entremezclando humor con absurdo, es llevado a un extremo que termina por desbarrancar la dramaturgia al delicado terreno del sinsentido, específicamente hacia el final de la obra, cuando el narrador se confronta con un importante pariente, escena que podría eliminarse sin afectar el desarrollo dramático, y que funciona más como un elemento de shock que de progresión en lo que había sido hasta ese momento una unidad mucho más sólida. A partir de ese momento la narrativa pareciera desbocarse por completo hacia extremos que desafían la congruencia con el resto de la dramaturgia.

“Qué rico se siente ser el abandonado.”

A la entrada del público, el personaje, vestido en tonos café, se encuentra postrado en una silla de manera horizontal. Su pierna derecha esta sobre el respaldo, su cabeza en el suelo con los brazos extendidos hacia afuera. Esta imagen inicial revelará su secreto al final de la puesta en escena. Cuando el narrador se entrega de lleno a sus fantasías, imaginándose teniendo relaciones sexuales con Adal Ramones, la escena se muestra con el personaje en cuatro, con la silla a sus espaldas y con un saco en el respaldo, simulando el encuentro carnal de manera tanto erótica como hilarante. La soledad en que en verdad habita se refleja con una luz proveniente desde el suelo de la butaquería que simboliza la televisión de donde nacen sus obsesiones.

“El amor requiere medidas extremas.”

La dirección escénica de Laura Margarita en “Mi Corazón es una Blanda Furia” despliega un evidente entendimiento del manejo de objetos. Desde la manipulación de una única silla para representar a distintos personajes, hasta el convertir una camisa en un delantal para dar vida a una persona encargada de la limpieza en una casa adinerada, la visión escénica acentúa lo absurdo del texto, al mismo tiempo que le imprime un aire onírico, incluso surreal que fortalece al montaje. Esto se consigue, en parte, gracias al diseño de iluminación de Fernanda García. Igualmente, la clara visión de Laura Margarita permite que la actoralidad de Héctor Sandoval alcance una mayor contundencia, hecho que resulta incongruente con la decisión de usar una voz en off para dar vida a uno de los personajes clave en la obra.

“Ay Adal Ramones, qué ricos calzones tienes.”

El primer encuentro con el narrador muestra a un hombre apocado, pequeño en sus inseguridades, alguien que pareciera haber perdido su corazón en algún lado. Cuando se da cuenta que su monólogo inicial no está saliendo como quisiera, el personaje lo repite, completamente en silencio, recreando sus movimientos de manera acelerada. En una escena, en la que se pelea con su patrón, ambos personajes están en escena, siendo que Sandoval cambia en cuestión de segundos su postura, mirada, y voz, de un lado a otro del escenario, para darles vida mientras su cuerpo reacciona a las violencias. Mientras que es capaz de mostrarse vulnerable, únicamente vestido en ropa interior, mientras la manga de una camisa le empuja la cabeza hacia abajo, también se muestra lleno de furia cuando se le confronta, o se entrega de lleno al goce de su sexualidad de manera ridícula.

“Hablar de uno ya es aburrido.”

Al centro de “Mi Corazón es una Blanda Furia” se encuentra Héctor Sandoval. Apoyado desde la dirección, misma que le ayuda a contener y medir energías, Sandoval construye desde todas las herramientas histriónicas que tiene a su alcance, mismas que demuestra son vastas. Ya sea cambiando su voz para sonar como una especie repugnante de Calamardo para dar vida al patrón, modulando su corporalidad para entablar conversaciones o relaciones sexuales con un imaginario Adal Ramones, o vulnerándose mientras canta a Alejandro Sanz, cada decisión que toma Sandoval en la construcción de su personaje establece una trayectoria dramática y emocional que va de menos a más hasta el mejor punto de la oligofrenia. Sin duda, este unipersonal es un vehículo para el lucimiento del actor, mismo que aprovecha hasta hacerse merecedor de un gran aplauso final.

“Muchas gracias por todo Adal, cómo te amo.”

La soledad que plaga a la sociedad actual, producto de depresiones no diagnosticadas, de trabajos miserables, y un aparente sinsentido de la vida diaria, ha llevado a que muchas personas prefieran su mundo imaginario a la vida real. Recuerdo que cuando era niño, inseguro y aterrado del mundo más allá de mi recamara, me la pasaba teniendo diálogos imaginarios con personajes de mis películas favoritas. Como adultos, habrán muchos que aun sostienen esas conversaciones, en la oscuridad de una morada vacía, donde el único ruido proviene de una televisión transmitiendo repeticiones de los monólogos de Adal Ramones.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: Mi Corazón es una Blanda Furia

DRAMATURGIA: José Emilio Hernández

DIRECCIÓN: Laura Margarita

ELENCO: Héctor Sandoval 

DÓNDE: Foro Shakespeare

DIRECCIÓN: Zamora 9, Colonia Condesa.

CUÁNDO: Martes 20:30 horas. Hasta el 24 de febrero 2026.

COSTO: $350. Boletos en taquilla y Boletos | MI CORAZÓN ES UNA BLANDA FURIA | SHKSPR & CÍA

DURACIÓN: 100 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Hay un estacionamiento justo a lado.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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