FOTOGRAFÍAS: RICARDO CASTILLO CUEVAS
LAS AGUJAS DEMENTES
Para quienes entienden que, en ocasiones, ni el amor ni la poesía son suficientes para salvar una vida.
LAS AGUJAS DEMENTES

“Un invitado siempre tiene que tener la oportunidad de aniquilar a su anfitrión.”
La poeta lo planeó todo cuidadosamente para que su final fuera silencioso, indoloro y absoluto. Luego de una vida dedicada a las letras, tras haber amado y admirado sólo para ser traicionada y abandonada, una vez que perdió una intensa lucha contra la depresión, la luz mortecina del horno se convirtió en un pacífico camino hacia el otro lado. Sylvia Plath se ha ido, más su sombra y su legado permanecen, mismos que podrían orillar a otra mujer, a quien se dijo su amiga, a seguir sus mismos pasos.
“Como pueden ver, mi mujer es una crítica implacable.”
En 1961, tras mudarse a las afueras de Londres para llevar una vida supuestamente más tranquila en el campo, el complejo matrimonio entre los renombradas poetas Sylvia Plath y Ted Hughs le rentó su departamento londinense a David Wevill y su esposa Assia. Este aparentemente inocente hecho inició una amistad marcada por el ego, la admiración, el amor y la vanidad, a una serie de traiciones que quebrarían el espíritu de dos mujeres y artistas, a una descomposición entre los cuatro que revelaría la manera en que la violencia y depresión puede generar poesía como mecanismo de supervivencia. Esta compleja situación la captura el dramaturgo Jorge Volpi en “Las Agujas Dementes”, un drama a cuatro voces que, de manera no lineal, recrea la relación entre los cuatro personajes, entremezclando la realidad con una ficción que adentra al espectador al interior de la mente de poetas, publicistas, admiradores, ególatras, e incluso suicidas.
“Como pueden ver, mi marido siempre sabe lo que me conviene.”
Reducida a dejar la poesía para asumir el papel de traductora, forzada a vivir lejos de Londres, y teniendo que aprender a ser madre al mismo tiempo que debe atender a todas las necesidades de Ted, su muy demandante esposo, Sylvia encuentra un respiro en la compañía de David y Assia. Para Ted, esa amistad representa la oportunidad de ser admirado por uno, de ser deseado por la otra, en un juego de deseo y ego que podría poner a una pareja a competir por la capacidad de reconocer sus poesías. Entre funerales y abandonos, en medio de bailar al twist o beber una copa pretendiendo que todo está bien, que nadie está intercambiando miradas llenas de complicidad, dos parejas descubrirán que los fantasmas existen, que el gas mata, pero más mortífera aun es una puñalada por la espalda.
“Tengo poco tiempo para la poesía, pero consigo peinarme.”
La construcción dramática de “Las Agujas Dementes” remite a ¿Quién le Teme a Virginia Woolf?, obra maestra de Edward Albee, en la forma en que se construyen las relaciones entre los cuatros personajes históricos, los juegos mentales que desarrollan entre ellos, en todas las violencias y secretos que dejan entrever mientras mantienen una superficie de civilidad y de nunca perder las bellas imágenes públicas. De tal manera que Volpí va construyendo una persecución del gato y el ratón, al mismo tiempo que entremezcla aspectos reales en la vida de Plath, Hughs y el matrimonio Wevil, y rescata parte de las poesías principalmente de Plath. Compleja en su ambición, más fascinante en su construcción, y cabalmente entendible por cualquiera, incluyendo neófitos de la poesía, la obra funciona en sus distintas capas de lectura, ya sea como un muy entretenido melodrama, o hasta un análisis critico y profundo detrás de las causas que orillan a una persona a quitarse la vida, a pesar de poseer una inteligencia privilegiada, o de tener una sensibilidad artística como pocas.
“No sé si escribir nuestra historia bastará para salvarnos.”
El escenario a tres frentes recrea distintos espacios del hogar de Sylvia y Ted, siendo una mesa con una maquina de escribir del lado izquierdo, un tocadiscos al centro, y el horno a la derecha los puntos focales principales. Del techo penden hojas de papel con dibujos y palabras escritas, elemento que representa la obra de los poetas que ahí habitan y que son utilizados para jugar en una reunión entre amigos o para una quema que refleja lo que pasa en el alma de Sylvia. Las distintas entradas al teatro se utilizan para que los personajes se encaren, se encierren, se confronten entre sí, ya sea discutiendo desde otro plano existencial los pros y contras de quien destruyó a dos mujeres, o haciendo las veces de narradora que introduce a los espectadores al universo de la poetisa.
“¡Qué maldita obsesión con la poesía!”
Apoyada por un sólido equipo de creativos, incluyendo a Matías Gorlero en el diseño de escenografía e iluminación, Estela Fagoaga en el vestuario, y de Federico Schmucler, responsable de la música original y el diseño sonoro, la dirección de Benjamín Cann logra el reto de llevar las palabras de Volpi al escenario de una manera que acentúa la dramaturgia, al mismo tiempo que crea un lenguaje escénico propio que aprovecha de lleno las características del teatro, crea poesía sobre el escenario a través de imágenes, captura el sentir y doler de los personajes. Con el acelerar o reducir la velocidad de una canción de Chubby Checker, al mostrar la violencia de Ted, a momentos de manera dura, en el resignificar el respaldo de una silla para crear barrotes, Cann va dotando a la puesta en escena de capas de significado, al mismo tiempo que mantiene un ritmo que captura la atención del espectador aun en los momentos más densos de la narrativa.
“Me gusta que le gustes a mis amigos.”
Sylvia tiene la mirada perdida, sus ojos a escasos centímetros de un foco, en una imagen que captura una desesperación contenida, una depresión que la orilla a acabar con su vida; el amor que Ted tiene por sí mismo lo convierte en un ser monstruoso, engolosinado consigo mismo, en un hombre violento no sólo hacia las mujeres que lo aman, también en contra de sus amigos. En una escena, Sylvia se acerca al horno y mete su cabeza en él con toda calma, un acto que refleja su profundo cansancio ante la vida; en otra, David reflexiona junto a quien le robó a quien amaba, sobre el camino que tomó su vida luego de que se perdió todo. Sus palabras se impregnan de dolor y cansancio, pero también de calma y resignación.
“Digamos que Ted sólo le daría un premio a Ted.”
Al centro de “Las Agujas Dementes” se encuentra un sólido elenco conformado por Paulina Treviño, Tizoc Arroyo, Ximena Romo Mercado y Misha Arias de la Cantolla. La forma en que Treviño da vida a Sylvia, que es capaz de transmitir la vorágine de sentimientos contrastantes en su alma, a partir de una mirada, de un movimiento de sus manos, en su caminar lento pero decidido, o en una sonrisa congelada que denota lo opuesto, revela el compromiso y entrega de la actriz para el desarrollo de tan complejo personaje, uno que opera desde un lugar evidente de honestidad y fractura. A su lado, Arroyo transmite la arrogancia y megalomanía de Ted Hughs, lo convierte en un muy civilizado pero mortífero villano, desde un espacio que contiene emociones cuando es necesario, o que las libera para sacar a flote la bestia que lleva dentro. Por su lado, Arias de la Cantolla es destacable en la forma en que balancea la admiración que siente por su amigo, con el enfrentar duras realidades en torno a quien ama, esta última situación perforando su corazón, aunque no lo muestre ante la culta sociedad en la que se desempeña. Romo Mercado completa el cuadro como Assia, teniendo su mejor desempeño cuando pareciera seguir los pasos de Plath tanto como pareja de Ted, como una mujer al borde de su existencia.
“La obra de tu vida fue destruir a Silvia.”
La depresión, aquel estado anímico en que la mente le da instrucciones al cuerpo de acabar consigo mismo, es un mal que, en silencio, aqueja a miles y miles de personas en todo el planeta. No importa cuán bella sea la música y la poesía, cuán grande sea nuestra capacidad intelectual o artística, seguimos siendo seres humanos como cualquiera, capaces de caer en el abismo si alguien a nuestro alrededor no lo detecta a tiempo. Alguna vez, hace muchos años ya, yo caminé hacia ese horno encendido con la intención de meter la cabeza, producto de una depresión profunda. Sigo aquí, sigo contando mi historia, sobreviví. Sylvia no lo hizo, muchos no lo hicieron, prestemos atención y brindemos ayuda, hay muchos gritos desesperados atrapados.

DATOS GENERALES
(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: Las Agujas Dementes
DRAMATURGIA: Jorge Volpi
DIRECCIÓN: Benjamín Cann
ELENCO: Paulina Treviño, Tizoc Arroyo, Ximena Romo Mercado y Misha Arias de la Cantolla
DÓNDE: Teatro El Granero, Xavier Rojas dentro del Centro Cultural del Bosque
DIRECCIÓN: Reforma y Campo Marte, detrás del Auditorio Nacional, Chapultepec
CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 horas. Hasta el 24 de mayo 2026. (Suspende 2 y 3 de abril)
COSTO: $250. Boletos en taquilla y Boletos | LAS AGUJAS DEMENTES | Centro Cultural del Bosque Aplican descuentos.
DURACIÓN: 100 minutos sin intermedio.
DATOS DEL TEATRO: Cuenta con estacionamiento. Está a espaldas del Auditorio Nacional




