UNA CABRA

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Para quienes desean entrar a un absurdo y abstracto universo plagado de números, causas y consecuencias.

UNA CABRA

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

 

“Hoy me dieron ganas de contar huesos: los de mi pata.”

Uno. Cuatro. Huesos de una pata. Cabra está en lo alto en compañía de Sombra y del invisible Viento. Habla, pero algunas palabras carecen de significado pues se refieren a cosas que no son cosas sino otras cosas. Viento quiere explicar, pero Sombra no quiere escuchar. Es de entenderse, ella sólo es una consecuencia mientras que Cabra y Viento son causas. Cuidado, si Cabra se asusta se podría desmayar y al despertar podría convertirse en el creador. Podrá sonar todo esto a una gran sinrazón, la verdad es mucho más abstracta de lo que se pensó.

“Me gustaría ser la causa de algo.”

Una plática sobre números y huesos, sobre el contar y su significado, poco a poco se revela como una discusión existencialista de profundas dimensiones en “Una Cabra”, un texto por demás inteligente a cargo de Luis Eduardo Yee que aborda el género de teatro del absurdo con la más clara de las lógicas. Entre cantar canciones del Napoleón o The Cranberries, en medio de disertaciones sobre el ser causa o consecuencia, sobre la definición misma de qué son los conceptos abstractos en un mundo material, el autor reta al espectador a dejar de lado por completo el buscar entender las palabras mismas para que se deje llevar por el flujo de la narrativa. En ella, se desafía la progresión dramática a la vez que busca abrir la discusión sobre la naturaleza del pensamiento abstracto, el origen de las cosas, los esquemas de poder a partir del conocimiento e, incluso, el surgimiento de lo más abstracto que ha creado el hombre: Dios.




“Esta cosa sin cara no es más que una mentira.”

Sombra no puede soportar la idea de no tener cara, Viento quisiera explicar el origen de los números y Cabra se haya en el suelo tendida pues se ha vuelto a desmayar. Al despertar, el animal se enarbola como un sabio pues sabe la progresión de los números del 1 al 4. En un desplante de su poder, renombra las cosas a su alcance, otorgándole el número 3 al sol y el 2 al Viento, quedándose ella con el título de Uno Causa. Estamos ante el nacimiento de la filosofía o quizás de un Dios todopoderoso, al menos hasta que se vuelva a desmayar. “Una Cabra” desafía, es un asalto a la mente, la cual debe de seguir las reglas que establece con toda claridad Yee dentro de su absurdo. Esto no se debe de percibir en ningún momento como un trabajo de altas pretensiones, de oscuro significado o de soberbia escénica. Muy al contrario, lo que el dramaturgo a creado, dentro del género al que se avoca, un divertimento filosófico asequible para cualquiera que desee jugar el juego que con tanto ingenio ha creado. Es en este fluir ligero en el que todos los significados y capas que el autor ha implantado en su texto se irán revelando.

“Yo no hablo con consecuencias.”

Una escalera montada sobre una grúa hidráulica donde uno puede imaginar la cima de una montaña lejana de todo asomo de humanidad es el centro de la acción. En ella, Cabra, Sombra y Viento se desplazan, bailan, tocan percusiones o simplemente penden de un arnés cruzando las líneas del escenario hasta invadir las butacas. La exploración de niveles, alturas, corporalidad y emociones se fusiona en un todo armónico que reta al público a dejarse llevar por un viaje de suma teatralidad. El director David Jiménez Sánchez es el responsable de llevar “Una Cabra” a escena, apoyado por un sólido trabajo de escenografía e iluminación por Tenzing Ortega  el diseño sonor de Cynthia Laureen. Juntos, el equipo creativo desarrollan una escenificación que lleva el absurdo del texto a uno mucho más visceral y sensorial que provoca e inspira múltiples lecturas dependiendo de los referentes que cada espectador traiga a la mesa. Mientras que algunos se podrían deleitar por la ironía que implican los bailes de las dos canciones que se escenifican durante la obra, otros se verán aterrados ante Cabra colgando de un hilo frente a un imaginario abismo. El resultado es potente, incluos contundente en la mancuerna de dirección y dramaturgia, en lo que claramente fue un trabajo de diseño donde estos elementos fueron de la mano hacia el escenario.




“Aquí quien cuenta soy yo.”

Cabra se ha desmayado y, ante el silencio del invisible Viento, Sombra se siente abandonada. En su cara se refleja la angustia de su soledad y el conflicto de querer dirigirse a algo de lo que niega su existencia pues no puede verlo. Por su parte, al despertar, Cabra ha dejado atrás su mirada perdida mientras trataba de contar sus huesos para dar paso a una nueva arrogancia producto de su nueva sabiduría. Un texto de la complejidad que presenta “Una Cabra” requiere de actuaciones comprometidas que le den coherencia y solidez a las ideas que se presentan. Esto se logra con creces en un elenco conformado por Hamlet Ramírez, Florencia Ríos y el mismo Luis Eduardo Yee como Cabra, Viento y Sombra respectivamente. Explorando lenguajes corporales, divirtiéndose bailando y cantando con un éxito del festival OTI o debatiendo sobre temas de profundidad filosófica los tres actores despliegan su talento para demostrar que el absurdo es posible y enteramente disfrutable por cualquiera que esté dispuesto a abrir su mente a nuevas teatralidades.

“Yo soy uno: la primera causa.”

Desde mis inicios en la carrera de Literatura Dramática y Teatro he sentido una extraña fascinación por el teatro del absurdo. La sinrazón cargada de significado es un concepto que encuentro fascinante, casi en la manera en que Cabra encuentra hipnótica la idea de un número. Desde hacía mucho tiempo no me enfrentaba con un texto y un montaje tan apropiadamente absurdo y tan bien elaborado. Felicidades a cada uno de los involucrados por demostrar que siempre hay manera de encontrarle nuevas patas a una vieja Cabra.

 

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Una Cabra”

DRAMATURGIA: Luis Eduardo Yee

DIRECCIÓN: David Jiménez Sánchez

ACTÚAN: Hamlet Ramírez, Florencia Ríos y Luis Eduardo Yee.

DÓNDE: Teatro Sergio Magaña

DIRECCIÓN: Sor Juana Inés de la Cruz 114, Colonia Santa María la Ribera. Cerca de Metro San Cosme.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 horas. Hasta el 28 de Octubre.

COSTO: $149 Entrada general. Aplican descuentos. Boletos en taquilla.

DURACIÓN: 60 minutos sin intermedio.

DATOS DE LOS TEATROS: No cuenta con valet parking o estacionamiento.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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