LA VIDA DE ROTH

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Para quienes quieren aplaudir una hilarante farsa sobre la profunda soledad que habita en un ser insignificante.

LA VIDA DE ROTH

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“La rotación es fundamental en la vida de las personas.”

En este planeta habitan más de 7 billones de seres humanos. Algunos cuantos son famosos, conocidos, exitosos, muchísimos otros no. Entre esos últimos se encuentra una mujer de 42 años que esparce suerte en monedas de 10 centavos, que disfruta quitarle bolitas de pelusa a la ropa y que entiende que a veces se puede encontrar satisfacción en el interior de una gelatina. Ella es Roth, una insignificante, alguien que creyó en lo que leyó en internet, lo que vio en televisión y que compró la idea de que decretando se podía alcanzar la verdadera felicidad. Ella ya no está aquí, y sólo el planeta notó su ausencia.

“Roth no es feliz… pero tampoco es infeliz.”

El anonimato con que viven millones de personas alrededor del mundo, simplemente viviendo sus vidas sin que nadie los note, anhelando y soñando, pero también plagados de vergüenza y culpa, todo desde el refugio de esas cuatro paredes que llaman casa es el eje central sobre el que el Colectivo Leviatán desarrolla “La Vida de Roth”. Esta farsa, desarrollada tanto como falso documental como haciendo uso de la técnica conocida como narraturgia, presenta las diferentes facetas del personaje titular, una mujer como cualquier otra, con ciertas virtudes, algunos defectos y manías, pero que al final, sencillamente se encuentra perdida en un mundo demasiado grande como para ser notada. Todo esto podría ser interpretado como una propuesta densa y dramática pro demás. Sin embargo, el gran acierto del colectivo radica en el ácido y satírico humor que utilizan para presentar tan lamentable situación.




“A Roth le gusta pensar en la muerte.”

Roth, quien nunca se ha sentido particularmente atractiva, recibe una especie de piropo por parte de un carnicero. Esa noche, la cuarentona baila en sus sueños con un tocino y una chuleta, celebrando la próxima llegada del amor a su vida. La realidad será muy diferente. Un Cristo que baila y canta himnos sacros, discusiones en torno a pollitos morados o a gelatinas de rompope, y los muy ridículos actos que Roth realiza para alcanzar la belleza y el éxito. El mayor triunfo que alcanza “La Vida de Roth” a nivel dramaturgia radica en la precisa manera que la narrativa se coloca precisamente en la farsa. De tal manera, su oscuro pero hilarante sentido del humor se encuentra en directa proporción con cuán no gracioso es todo lo que la obra plantea. Tras sendas carcajadas, un simple giro de tuerca es capaz de silenciar por completo el teatro, dejando en claro que todo aquello que se ha visto, y que ha sido tan divertido, en realidad nunca lo fue. Todo lo que la obra plantea es un espejo distorsionado de una dura y patética existencia que nunca debió de causar ni siquiera una sonrisa. Es ahí donde radica la fuerza de la historia.

“Roth siempre ha querido que alguien la extrañe.”

Un testimonial de una excompañera de trabajo abre la obra. Le sigue una extendida explicación sobre la relación entre las personas y el planeta, todo ello a partir de movimientos escénicos coreográficos junto con un globo terráqueo inflable. Gabardinas en color pastel como vestuario principal, uso de máscaras para robar de cualquier identidad a los protagonistas de la historia, y una fiesta de quince años imaginaria que resulta tanto divertida como patética al ritmo de la bien conocida canción de Chayanne. La ambiciosa propuesta dramatúrgica de “La Vida de Roth” demanda una propuesta de dirección capaz de entender el tono preciso en que habita, permitiendo que la farsa se lleve a extremos caricaturescos y ridículos. A pesar de una innecesaria participación del público, principalmente al momento de abordar el tema del museo de la gelatina, la dirección de Gerardo del Razo logra fortalecer la narrativa al mismo tiempo que la lleva al límite de exageración sin jamás cruzarla del todo. El resultado es una diestra manipulación emocional hacia el espectador quien no puede evitar reír abiertamente de la horrenda vida que lleva Roth, alcanzando un clímax de gran belleza hacia el final de la puesta en que la protagonista y el planeta danzan en verdadera comunión. Nada de esto sería posible sin el potente trabajo de diseño de arte y máscaras de Laura Charles, las coreografías y movimiento escénico de Mauricio Rico y el de composición de música original y el diseño sonoro de Alejandro Carrillo. Sin duda, Charles consigue con su diseño de máscaras crear una atmósfera inquietante y a la vez frágil en la figura de Roth.




“Roth no tiene amigos, tiene plantas.”

Decidida a cambiar de lleno su vida, Roth se decide teñir el pelo de güera. Comienza un nuevo régimen de ejercicios y a tomar unas pastillas que compro por internet. Con su inamovible faz por la máscara que lleva puesta, Roth baila con el mismo fervor con el que antes se había entregado al rezo junto con su tía Angustias. Una propuesta tan compleja como es “La Vida de Roth” requiere de un preciso trabajo corporal, no sólo por aquel a cargo de interpretar a la trágica figura, sino por todos los integrantes. De tal manera, resulta digno de aplaudir el gran trabajo que realiza Héctor Iván González como Roth, capturando con precisión la fragilidad y vulnerabilidad del personaje a partir de su lenguaje corporal. Ya sea manipulando un paraguas o bailando como Jesucristo, González entrega un trabajo verdaderamente admirable. Igualmente destacable se encuentra el trabajo de Carolina Berrocal como el carnicero, así como el de Emmanuel Lapin quien demuestra un nivel de energía y entrega como ensamble que debe establecer como la línea a seguir por el resto del elenco. Guillermo Revilla, Marisol Ocegueda y Esteban Caicedo completan la alineación alternante con resultados solventes y alineados con el total de la propuesta.

“Roth quería decretar un marido, un bebé o un millón de dólares.”

Lo único que deseaba Roth, como todos nosotros, era ser feliz en un mundo que claramente le resultaba hostil. Este planeta contiene más historias de las que podrá contar la humanidad en toda su existencia, imposibles de narrarlas todas. No obstante, cada una de las personas que ha pisado esta Tierra merecería ser recordada por alguien, debería ser extrañada y no meramente caer en el olvido de una fosa común como si jamás hubiera existido. Roth estuvo aquí, podría ser yo, o tú o todos nosotros. No la olvidemos jamás.

 

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “La Vida de Roth”

DRAMATURGIA: Creación colectiva de Colectivo Leviatán

DIRECCIÓN: Gerardo del Razo

ACTÚAN: Héctor Iván González, Ari Albrarrán, Carolina Berrocal, Esteban Caicedo, Guillermo Revilla, Marisol Ocegueda y Emmanuel Lapin (alternando funciones).

DÓNDE: Sala Xavier Villaurrutia dentro del Centro Cultural del Bosque.

DIRECCIÓN: Paseo de la Reforma y Campo Marte S/N.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 18:00 hrs. Hasta el 22 de Septiembre.

COSTO: $150. Boletos en taquilla y en ticketmaster.

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: El Centro Cultural del Bosque cuenta con una extensa cartelera en sus diferentes teatros, les recomendamos revisarla. Cuentan con dos estacionamientos gratis al mostrar sus boletos para la obra. Se encuentra detrás del Auditorio Nacional.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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