EL PLAN

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Para quienes desean descubrir el horror detrás de una reunión entre tres amigos en sus cuarentas.

EL PLAN

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

 

“Hoy todo va a cambiar para nosotros.”

A pesar de haber perdido sus empleos en la fábrica de autos recientemente, los problemas familiares que día con día se vuelven peores, demasiadas cervezas en la mañana y uno que otro churro de mariguana, todo pintaba para que hoy fuera un gran día para Paco, Ramón y Andrade. Ya se habían organizado con todos los demás para reunirse temprano y llevar a cabo lo planeado. Sin embargo, un coche descompuesto, un desayuno muy revelador y un ligero altercado matutino pusieron en marcha toda una serie de eventos que alterarían todos sus designios.

“Una oportunidad así no se presenta todos los días.”

Tres hombres ya entrados en sus cuarentas y sin mucho que mostrar como logros en sus vidas, se reúnen temprano en la mañana. A causa de una falla mecánica, no les queda de otra más que sentarse y platicar en vez de seguir con lo que tenían planeado junto con otros excompañeros de la fábrica donde trabajaban. Lo que de entrada podría percibirse como una conversación banal y sin sentido, bromas sexuales, cuánto debe de ganar Freud mensualmente, qué harían si se ganaran la lotería, o alguna otra tontería del estilo de las que hablan los hombres cuando se juntan, poco a poco se va revelando como algo muchísimo más profundo, impactante e incluso perturbador. Escrita por el dramaturgo y actor español Ignasi Vidal, “El Plan” es un verdadero estudio de la naturaleza de la amistad masculina, así como un retrato lastimero y patético, al mismo tiempo sumamente cómico, de las frustraciones que aquejan a aquellos hombres que han alcanzado la edad madura sin haber conseguido gran cosa.





“En 16 años de conocernos nada nos ha salido bien.”

El comportamiento obsesivo del muy neurótico Paco con el orden y la limpieza se contrapone directamente con la calma que pareciera manejar en todo momento Ramón, pero que en verdad oculta una portentosa tormenta interior. Por su parte, Andrade pareciera tener todas las respuestas para alcanzar la felicidad con un churrito de mota en la boca y un pincel en la mano, a pesar de que todo su entendimiento del mundo se esté colapsando. Tres hombres dispares entre sí, cada uno de ellos atormentado por sus propias psicopatías, pero unidos por el profundo afecto que se tienen, son los protagonistas de “El Plan” y el verdadero triunfo de Vidal a la hora de construir su obra. Más allá de la necesidad del público por descubrir cuál era el plan al que hace alusión el título de la obra, con lo que se encuentra es con un estudio de caracteres que ciertamente es muy divertido a momentos, pero, sobre todo, devastador en su muy real capacidad de retratar a seres que podrían ser cualquiera. A pesar de una subtrama que se sale de lo común de toda la propuesta para adentrarse en el terreno de lo extraordinario sin una verdadera razón de ser, el texto brilla, más aún gracias a un impactante giro de tuerca final imposible de revelar que deja a todos los presentes con la sangre helada.

“Estamos tocando temas demasiado personales.”

Mientras el público espera a que la obra dé su tercera llamada, Paco entra a escena y se sienta a ver Ventaneando en la televisión. Sale de escena y regresa con un tazón con cereal que come con todo desenfado, muestra clara de lo poco que tiene que hacer en este momento de su vida y una indicación de lo que está por comenzar. La dirección de Sebastián Sánchez Amunátegui para “El Plan” radica en seguir la línea establecida por el texto mismo de un tono realista, gracioso por su patetismo y no por buscar la risa fácil. A pesar de un inicio un tanto lento, la presencia de una cortina en la escenografía que pareciera indicar la revelación de un algo que nunca llega a pasar y una escena de pelea que cae en lo casi fársico por lo demasiado cuidadosa con que se ha montado, la obra consigue atrapar al espectador, fluye una vez que entra Andrade a escena de manera constante y consigue impactar de lleno con el aterrador clímax que desencadena una llamada telefónica a Laura.





“¿Cuál de los tres está más fracasado?”

Tras mostrarse calmado y equilibrado durante toda su estancia en el departamento de Paco, ya sea comiendo algunos cacahuates o bebiendo una cerveza con todo desenfado, Ramón estalla en una rabia descontrolada al momento de tratar infructuosamente de ayudar a Andrade en un tema que podría afectarle por el resto de su vida. Por su parte Andrade, a causa del problema en cuestión, se ve reducido a un infante perdido y desolado, luego de haberse mostrado como el hombre más tranquilo de la existencia. Finalmente, Paco no para de estallar cual neurótico que es, en una sarta de gritos desquiciados y oligofrénicos no importa si es por el desorden que hace Ramón con los cacahuates o por una acusación que no está dispuesto a tolerar. El verdadero gozo y triunfo de esta producción de “El Plan” se encuentra en el elenco conformado por Alfonso Borbolla, Pablo Perroni y Alonso Íñiguez. Con uy ligeros tics en la cara, revelando muy lentamente las telarañas que tiene en su mente, y quebrándose con absoluta verdad en un momento clave de la obra, Borbolla como Ramón entrega posiblemente la mejor actuación de su carrera, demostrando su capacidad actoral en todos los sentidos, y no nada más para la comedia como hasta ahora se le conocía. Perroni, a cargo de Andrade, es capaz de mostrarse fuerte o vulnerable, desenfadado o derrotado, con igual certeza y precisión, resultado de su continuo y sostenido desarrollo como actor en los últimos años. Interpretando al muy complejo Paco, Íñiguez construye a partir de un muy real desquiciamiento que claramente proviene de la entraña y del realismo, aunque sea demasiado acelerado para su personaje, llevándolo al límite muy pronto en el montaje, dejando poco espacio para crecerlo cuando verdaderamente es necesario. Matizar y controlar a su personaje para alcanzar una mejor progresión emocional será de gran beneficio tanto para el personaje como para la puesta en escena.

“Son unos imbéciles, pero son mi familia.”

Hoy pienso en mis cuatro mejores amigos de la prepa y a quienes sigo considerando como parte esencial de mi vida hoy en día. Sin duda, las cosas no nos han salido como las planeamos en un principio. Cuatro de nosotros divorciados, algunos vueltos a casar, no todos exitosos a nivel económico, de hecho, dos de ellos habiendo tenido que levantarse tras haber fracasado aparatosamente. Todos estamos en nuestros cuarentas, nos reunimos de vez en cuando para reírnos de pura estupidez o para apoyarnos cuando así lo necesitamos. Es por ello que, después de ver “El Plan” he organizado una reunión con ellos, para vernos, abrazarnos y recordar que pocas cosas son más maravillosas como nuestra amistad.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “El Plan”

DRAMATURGIA: Ignasi Vidal

DIRECCIÓN: Sebastián Sánchez Amunátegui.

ACTÚAN: Alfonso Borbolla, Alonso Íñiguez y Pablo Perroni.

DÓNDE: Foro Lucerna
DIRECCIÓN: Lucerna 64 esquina con Milán, Colonia Juárez.

CUÁNDO: Viernes 20:45, Sábado 18:30 y 20:30 y Domingo 18:00 horas. Hasta el 30 de Septiembre.

COSTO: $350. Boletos en taquilla y ticketmaster.

DURACIÓN: 105 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking. Les recomendamos revisar el resto de su cartelera, así como las obras que se presentan en el Foro Lucerna, dentro del mismo edificio.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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