EL BIEN DEL PAÍS

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Para quienes creen en lo ineficiente que es el sistema penitenciario y en el poder sanador del teatro.

EL BIEN DEL PAÍS

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

“La justicia y la compasión nunca van de la mano.”

Los presos han llegado a la primera colonia penal establecida por el gobierno británico en Australia. Ladrones, prostitutas, carteristas y asesinos, todos exiliados por crímenes cometidos, muchos condenados a morir. Ahora, entre cadenas y la horca pendiendo sobre sus testas, un grupo de nacientes actores se preparan para salir al escenario, representar una comedia, y demostrar que el teatro es mucho, muchísimo más de lo que un grupo de militares pudiera entender.

“Es para que la gente se ría.”

“El Bien del País” de la dramaturga inglesa Timberlake Wertenbaker, basándose en la novela The Playmaker de Thomas Jeneally, es una ambiciosa y sólidamente estructurada comedia ubicada hacia finales del siglo XVIII. En ella se discuten toda una plétora de temas que abracan desde el amor y las relaciones que se generan entre presos y carcelarios, hasta una fuerte crítica al sistema penitenciario inglés, el concepto de la justicia, y la valía de todo ser humano sin importar sus actos. Todo esto enmarcado por el concepto de que el teatro es una de las más poderosas herramientas de sanación que ha creado el ser humano.

“La gente que no presta atención no debería venir al teatro.”

Tras una álgida discusión sobre el propósito de una prisión, su misión de rehabilitar o meramente castigar, los dirigentes de la colonia penal tienen la idea de montar una obra de teatro actuada por los prisioneros, la comedia El Oficial de Reclutamiento de George Farquhar. Este punto de partida es el inicio de un estudio de caracteres que presenta “El Bien del País”. Un oficial de marina empecinado en sus ideas anquilosadas, un verdugo con la necesidad de reencontrar su humanidad a través del escenario, una prostituta con infulas de grandeza o un militar perdidamente enamorado, muchos de la veintena de personajes en la obra son fascinantes en su complejidad dramática, tanto de manera individual o en su concatenación con los demás dentro del marco de la puesta en escena que se busca realizar. Esto, aunado a la serie de temas que Wertenbaker explora en su obra, da como resultado una obra de enorme envergadura, compleja y ambiciosa, tanto dolorosa como divertida en tanto que su marco histórico no se encuentra tan alejado de la actualidad, en que nos recuerda que el teatro es capaz de acercar a toda persona a su lado más humano.





“Yo no pienso trabajar, vine a ensayar.”

La complejidad narrativa, temática y estructural inherente a la dramaturgia de “El Bien del País” requiere de una dirección fluida capaz de enganchar al espectador con la anécdota y los personajes al mismo tiempo que entretiene con todas las vicisitudes que suceden alrededor del proceso de llevar una comedia a escena protagonizada por presos. El trabajo del director Zachary Fine busca transitar entre lo solemne y lo jocoso, lo cruel y lo cómico, con resultados irregulares. Apoyado por un magnífico trabajo de escenografía de Luly Garza, quien consigue que un barco inglés haga las veces de teatro y colonia australiana y un sólido trabajo de Emilio Rebollar quien logra transportar al público al año 1788 con su vestuario, Fine consigue una puesta en escena vistosa, a momentos verdaderamente divertida como cuando un par de actrices tratan de convencer al director de escena de que ellas son perfectas para el montaje a pesar de que ni siquiera sabe leer. Sin embargo, la longitud de la obra, casi tres horas, no es aligerada por la propuesta de dirección, la cual carece de un ritmo sostenido capaz de mantener el interés en los momentos en que la obra se aleja de la comicidad para adentrarse en temas de mayor seriedad. Una discusión entre los dirigentes de la colonia sobre el continuar el montaje de la comedia se recibe en las butacas como repetitivo y denso, la relación entre una prisionera joven y un avejentado militar de poca relevancia al todo, cuando son partes integrales de la tesis del texto. Un balance entre lo serio y lo jocoso, en cuanto al manejo del ritmo se refiere, conseguirá resultados por demás favorables.

“Teniente, quiero ser actor.”

Con el peso de las muertes que carga sobre su alma, un verdugo expone todos sus argunmentos con el Segundo Teniente Ralph Clark para que se le permita actuar; una condenada a muerte se rehúsa a decir la verdad que podría salvarla de la horca, un muy motivado preso demuestra con grandilocuente ridiculez lo que él entiende por actuar. Uno de los puntos más destacables de “El Bien del País” se encuentra en las sólidas interpretaciones que realizan Salvador Petrola, Nohemí Espinosa y Jerónimo Best, los tres alcanzando tanto la gravedad como la ligereza que demanda la obra. Junto a ellos, Teté Espinoza, Itari Marta y Alejandra Ambrosi consiguen muy buenos resultados ya sea llorando la pérdida de quien parecía que no se amaba, siendo desfachatada o negándose a actuar con la persona encargada de arrancarle la vida a los prisioneros. El elenco lo completa Artús Chávez, Antonio Algarra, Everardo Arzate y Kriss Cifuentes.

“El teatro es como una república, hay que hacer sacrificios por el bien común.”

“El Bien del País” es la primera producción del Foro Shakespeare fuera de los confines del teatro que este año cerrará sus puertas en el marco de su campaña intitulada La Invasión. Excelente elección de texto para una compañía de producción teatral que busca explorar nuevos horizontes, para llevar su teatro a nuevos espacios, sobre todo considerando que el Foro Shakespeare se ha caracterizado por su trabajo en penitenciarias. El más grande de los éxitos es mi deseo para todos los miembros de esta nueva empresa la cual estoy seguro nos regalará en un futuro muchas butacas llenas y ovaciones de pie.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “El Bien del País”

DRAMATURGIA: Timberlake Wertenbaker basado en la novela The Playmaker de Thomas Keneally

TRADUCCIÓN: Héctor Álvarez

DIRECCIÓN: Zachary FIne

ACTUAN: Antonio Algarra, Alejandra Ambrosi, Everardo Arzate, Jerónimo Best, Artús Chávez, Kriss Cifuentes, Nohemí Espinosa, Teté Espinoza, Itari Marta y Salvador Petrola.

DÓNDE: Teatro Helénico dentro del Centro Cultural Helénico.

DIRECCIÓN: Avenida Revolución 1500, Colonia Guadalupe Inn.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:30, Sábado y Domingo 17:00 y 20:00 hrs.

COSTO: $400, $300, $200 y $150. Disponibles en taquilla y Ticketmaster.

DURACIÓN: 180 minutos con un intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking. La Gruta es el espacio alternativo del Centro Cultural Helénico. Les recomendamos revisar su extensa cartelera.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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