EDIPO: NADIE ES ATEO

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Para quienes desean ver una reinterpretación de la clásica tragedia griega enfocada en la búsqueda por la verdad.

EDIPO: NADIE ES ATEO

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Cortesía de Pili Pala y Daniel González

 

“Si algo le importa al pueblo, le debe importar al rey.”

Una peste terrible azota a Tebas de manera implacable. Tras el fracaso de los científicos por encontrar la razón, no le queda otra alternativa al rey más que, en contra de su voluntad, mandar llamar al oráculo Tiresias para que el viejo hermafrodita ofrezca respuestas. Entre crípticas declaraciones revelará que una bestia se ha disfrazado de hombre y que el palacio apesta a secretos y mentiras. Hay un enorme elefante en el cuarto ya que nadie está dispuesto a hablar con la verdad por temor a que la ceguera azote tan aberrante tragedia.

“Mi fe no merma mi inteligencia política.”

Edipo, cuyo destino se vaticinó sería el de asesinar a su propio padre y que compartiría el lecho nupcial con su madre, es posiblemente el más reconocido personaje del teatro griego antiguo debido a la obra Edipo Rey de Sófocles. En su continua exploración por resignificar los clásicos del teatro en los últimos años, como se ha apreciado en sus adaptaciones a Antígona y El Enemigo del Pueblo, el dramaturgo y director David Gaitán presenta “Edipo: Nadie es Ateo”, una reinterpretación a la tragedia griega enfocada en la desesperada búsqueda por la verdad, tal y como lo hizo también en sus dos montajes anteriores arriba mencionados.





“La corona exige decisiones imposibles”

La incestuosa relación entre madre e hijo exacerbada en su pasión carnal, Creonte presentado como un apocado y débil tartamudo ansioso por gritar lo que guarda en su corazón, un fuerte aire de homoerotismo, Edipo a momentos como un gran monarca y a otros como un niño consentido por mamá y la transformación de Tiresias en mujer por siete años llevado a lugares mucho más perversos. Gaitán ciertamente se apropia del mito de Edipo y lo convierte en algo propio, tanto para beneficio como en detrimento de la anécdota. Por un lado es admirable la manera en que “Edipo: Nadie es Ateo” resuena con la actualidad dentro de la imperante búsqueda de la verdad, siendo destacable el momento en que Edipo llama a todos los ciudadanos a que la verdad entre a sus hogares, provocando un alto a la peste casi inmediato, excepto en palacio. Sin embargo, la dramaturgia resulta excesiva a nivel discursivo, empantanándose la acción dramática en favor de disertaciones político-filosóficas que, aun cuando sean interesantes, alargan innecesariamente el montaje. Su creación de personajes es encomiable, Edipo alcanzando dimensiones de monarca o reduciéndose a un niño consentido de mamá y Creonte como un títere como el propio titiritero, y su exploración dentro del mito valida, aun cuando es un tema que ya no resulta novedoso dentro de la dramaturgia de Gaitán.

“Ningún rey está por encima del oráculo.”

Sobre una larga mesa de mármol comienzan a llover las múltiples cartas de agradecimiento que el pueblo de Tebas ha mandado a Edipo tras hacer un llamado en favor de la verdad para atacar la plaga que los aqueja. Mientras que un criado lee algunas de las misivas, Creonte toca una guitarra eléctrica. Una muy vistosa, aunque poco entendible referencia a la parábola del elefante y los ciegos, trucos de magia que suceden al ritmo del golpe de bastón de Tiresias, un rey en calzones gran parte de la obra y un enorme sistema de megafonía a lado del escenario que convierte al público en el pueblo tebano. La dirección del mismo Gaitán para “Edipo: Nadie es Ateo” es un abigarramiento de elementos tanto reconocibles de sus últimas puestas en escena como nuevas, que a momentos funcionan de manera poderosa como es la creación de cuadros escénicos donde Edipo y Yocasta se fusionan en La Piedad de Miguel Ángel, en otros opacan el significado de la propuesta como es al momento final de la obra donde se revela una monumental sorpresa guardada en una caja de regalo de gran tamaño. Más allá de esos factores, el tono que maneja Gaitán, serio sin ser denso, con momentos cómicos muy necesarios y agradecidos, consigue que la obra sea accesible para un público que no necesariamente estaría interesado en el teatro clásico griego. Para aquellos que sea la primera vez que se enfrentan a un trabajo escénico de Gaitán la puesta resultará atractiva y poderosa. Para aquellos que vieron Antígona y El Enemigo del Pueblo encontrarán muchos puntos de referencia, lo cual se puede tomar a favor si se une como una trilogía en búsqueda de la verdad.





“Todo tebano está comprometido con la verdad.”

Creonte, angustiado por las decisiones que ha tomado Edipo para lidiar con la actual crisis de Tebas, enfrenta a su monarca a pesar de su tartamudez. Más adelante, en un momento de anagnórisis para él, tiene el atrevimiento de posar la corona real sobre su testa al momento que confiesa lo que por tanto tiempo ha ocultado. Adrián Ladrón regresa a trabajar con David Gaitán, con quien protagonizó el año pasado Antígona, ahora en el papel de Creonte. El resultado es el mejor logrado dentro de la obra, dotando al personaje de fragilidad y miedo, de atrevimiento y decisión, en lo que claramente se aprecia como un camino evolutivo durante la duración de la puesta en escena. A su lado, Raúl Briones y Carolina Politi realizan sólidas interpretaciones como Edipo y Yocasta respectivamente, siendo la química entre ellos lo más fascinante al mismo tiempo que lo más perturbador dada la relación entre ellos. Una vez dicho esto, resulta desconcertante la falta de energía o de intención interpretativa en Diana Sedano como Tiresias, en un trabajo que se limita a soltar líneas y a seguir trazos en automático, ya sea como un viejo oráculo portador de la verdad o como una dominatriz plantada sobre la mesa lista para tomar control de Edipo. El elenco lo completa con solvencia Ramón Morales en el papel de un mensajero.

“Edipo, necesitamos tus ojos.”

Un monarca que hace justicia sobre sí mismo al encontrarse culpable de aquello que él mismo ha condenado es un tema que tiene absoluta resonancia en el presente, en el aquí y el ahora de nuestro país ya sea como una verdad o como una muy deseable utopía. Pareciera que el pueblo mexicano se ha encontrado ciego durante mucho tiempo, únicamente consciente de la parte del elefante que está tocando, incapaz de reconocer al animal entero como tal. Quizás estemos despertando, quizás la verdad que se avecina nos haga libres, quizás nos vuelva más ciegos de lo que pensábamos. Es en cada uno de nosotros la necesidad de abrir los ojos y reconocer la verdad.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Edipo: Nadie es Ateo”

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: David Gaitán

ACTÚAN: Raúl Briones, Carolina Politi, Adrián Ladrón, Diana Sedano y Ramón Morales.

DÓNDE: Teatro Juan Ruiz de Alarcón

DIRECCIÓN: Centro Cultural Universitario, Insurgentes Sur 3000.

CUÁNDO: Jueves, Viernes, Sábado y Domingo 18:00 hrs. Hasta el 29 de Septiembre.

COSTO: $150. Boletos en taquilla y en www.teatrounam.com  Aplican descuentos.

DURACIÓN: 95 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con estacionamiento. El Centro Cultural Universitario cuenta con una extensa cartelera en sus diferentes teatros, les recomendamos revisarla.

 

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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