BUENAS PERSONAS

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Para quienes desean ser testigos de una guerra de clases entre Ecatepec y Santa Fe.

BUENAS PERSONAS

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

“Si no te corro me van a correr a mí.”

En pleno Ecatepec, una mujer se encuentra desesperada. Ha perdido su trabajo en Waldo’s, su casera no tiene la menor intención de aguantarla ni un día con la renta y su hija con retraso mental demanda toda una serie de atenciones que ella no puede proporcionarle, sobre todo sin un quinto en la bosla. Del otro lado del universo, o sea en Santa Fe, se está planeando una elegante fiesta de cumpleaños donde se degustarán finos quesos y se servirá langosta en la cena. Estos dos mundos están a punto de colisionar, al final todos perderán.

“No sabía si entrar por la puerta principal o por la de servicio.”

Tras perder su empleo, Magos decide buscar a Miguel Diaz, un exnovio que logró salir de Ecatepec para convertirse en un exitoso médico. Este encuentro provoca una un tanto forzada invitación por parte de Miguel para que ella asista a su fiesta de cumpleaños el próximo sábado. Cuando la reunión es cancelada, Magos decide igualmente presentarse en el muy lujoso departamento al pensar que más bien fue desinvitada por su condición social. Lo que sigue a continuación es una muy civilizada carnicería donde cada uno de los presentes mostrará su lado más horrendo para protegerse. El eterno contraste entre la pobreza y la riqueza, las normas sociales establecidas para una sana convivencia y la manera en que se rompen para sobrevivir, los secretos que se guardan sobre el pasado, la discriminación y la desesperación de tener que salir adelante ganando 100 pesos al día son algunos de los temas que el multi-premiado dramaturgo David Lindsay-Abarie explora en su obra del 2011 “Buenas Personas”.





“¿Quién va a contratar a una cajera desempleada en una fiesta?”

Lo que en el material original es un barrio pobre en la zona marginal de Boston y un poblado de clase alta en Massachussets en esta magnífica adaptación a cargo de Paula Zelaya Cervantes y el también director Diego del Río se convierte en Ecatepec y Santa Fe. Es en estos detalles, al igual que en el lenguaje que utilizan los personajes, desparpajado y vulgar a momentos, contenido y educado en otros, lo que produce que “Buenas Personas” sea un distorsionado, pero a la vez muy real reflejo de la Ciudad de México y no de los Estados Unidos, sin jamás cruzar una delgada línea que lo haría excesivo. No cabe duda de que esta adaptación debería de tomarse como un modelo a seguir en la forma en que una obra extranjera debería ser tropicalizada a la realidad tangible del lugar en el que se presenta.

“Ya no eres de los nuestros.”

Un escenario vacío que en un abrir y cerrar de ojos se convierte en un Waldo’s con la entrada de un altísimo rack de casilleros. Minutos después con una mera mesa y unas cuantas sillas el lugar es un bingo, mientras que en el segundo será un elegante departamento con un puñado de elementos como un sillón y un par de paneles que harán las veces de libreros. La escenografía diseñada por Javier Gerardo Ángeles, así como la iluminación de Matías Gorlero y el vestuario de Estela Fagoaga son elementos clave dentro de la dirección de Diego del Río quien los aprovecha para crear los dos discordantes universos en los que existe “Buenas Personas”. Ciertamente resulta imperativo reforzar el ritmo, principalmente durante el primer encuentro entre Magos y Miguel, principalmente para que las más de dos horas y media que dura la puesta en escena no se sientan en las butacas. De igual manera, resulta desconcertante la decisión de tener a todo el elenco sentado en los laterales del escenario viendo la obra transcurrir, principalmente ya que la premisa de este recurso no se sostiene cuando en el segundo acto una de las actrices no se encuentra presente, evidentemente como una cortesía para ella, pero anulando la idea. Una vez establecido esto, Diego del Río consigue exquisitos momentos de aterradora amabilidad dramática, principalmente en el segundo acto, a medida que los personajes van dejando cualquier pretensión de civilidad para mostrar sus verdaderos colores y tirar a matar sin piedad. La angustia y deleite en las butacas a medida que Magos comienza a perder sus filtros frente a Miguel y su esposa, para dejar caer verdaderas bombas de información con toda la intención de causar el mayor daño posible es una muestra de la capacidad del director para generar tensión sobre la escena.





“Yo lo único que quería era un trabajo.”

Tras un momento incómodo en que la muy refinada esposa de Miguel confunde a Magos con una persona del servicio de catering que contrataron, ambas mujeres son capaces de reír y compartir una copa de vino blanco. Una vez que Miguel aparece en escena y reacciona ante la no deseada presencia de su excompañera de barrio, la maestra de Literatura deja ver su desconcierto con la más precisa de las amabilidades mientras que en Magos se enciende un fuego en su entraña clamando justicia. El éxito o fracaso de “Buenas Personas” radica en la calidad actoral de cada uno de los miembros que conforman su elenco. Sin duda Diego del Rio ha conjuntado grandes talentos, comenzando con Arcelia Ramírez quien haces suyo el papel de Magos en su absoluta desesperación por encontrar trabajo con un labor de contención admirable que le permite desarrollar toda una gama de emociones contrastantes sin a momentos siquiera tener que levantar la voz. A la par se encuentra Fabrina Melón como al esposa de Miguel, quien de igual manera proyecta todos los conflictos a los que se enfrenta una mujer de clase alta cuando una ex novia de su esposo irrumpe de manera intempestiva en sus vidas para atacarlos con verdades inimaginables. Ambas mujeres logran momentos verdaderamente sostenidos en verdad y fiereza sutil. Desafortunadamente esto no se puede decir del trabajo de Odiseo Bichir como el Doctor Miguel Diaz, quien realmente no alcanza a capturar los conflictos a los que se enfrenta su personaje, confundiendo la contención con falta de energía o de matices, afectando directamente al ritmo de la puesta en escena. Por su parte, Montserrat Marañón y Concepción Márquez brillan como las amigas de la protagonista Jenny y Concha respectivamente, siendo Marañón un muy necesario contrapeso cómico libre de todo estereotipo clasista, una estupenda decisión por el director aplicada para todos los involucrados. El cuadro lo completa con sólidos resultados Cuauhtli Jiménez.

“Lograste salir, yo no.”

“Buenas Personas” llega en un muy necesario momento a la escena mexicana dada la conversación que se ha ido desarrollando en los medios y las redes sociales en torno al clasismo que impera en México. En una sociedad donde las telenovelas nos han machacado hasta el cansancio que los ricos son malos y los pobres son buenos, resulta refrescante y necesario un montaje que nos recuerde que todos somos seres humanos plagados de virtudes y defectos independientemente de nuestro código postal. Definitivamente no me considero una buena persona, sería demasiado arrogante de mi parte. Prefiero pensar que hay otros mucho peores que yo, mientras esbozo una muy irónica sonrisa.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Buenas Personas”

DRAMATURGIA: David Lindsay-Abarie

DIRECCIÓN: Diego del Río

ACTÚAN: Arcelia Ramírez, Odiseo Bichir, Montserrat Marañón, Concepción Márquez, Cuauhtli Jiménez y Fabrina Melón.

DÓNDE: Teatro Milán
DIRECCIÓN: Lucerna 64 esquina con Milán, Colonia Juárez.

CUÁNDO: Viernes 21:00, Sábado 17:30 y 20:45, Domingo 17:30 horas. Hasta el 7 de Octubre.

COSTO: $500. Boletos en taquilla y ticketmaster.

DURACIÓN: 2 horas 45 minutos con un intermedio de 10 minutos.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking. Les recomendamos revisar el resto de su cartelera, así como las obras que se presentan en el Foro Lucerna, dentro del mismo edificio.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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