VALENTINA Y LA SOMBRA DEL DIABLO

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Para quienes entienden que las infancias deben aprender sobre el poder de la luz, la palabra y la verdad.

VALENTINA Y LA SOMBRA DEL DIABLO

Por Juan Carlos Araujo
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas

“Jugaremos en el bosque mientras los otros no están.”

La recamara de Valentina es como cualquier otra, pero a la pequeña le da mucho miedo estar ahí sola. En la oscuridad, el diablo se levanta, su sombra parece ser enorme y envuelve a la aterrorizada niña, mientras que con mentiras la amenaza, le pide que jueguen de formas impensables, le exige que guarde silencio y que jamás se atreva a decir su nombre. Los miedos de Valentina son tres piedras debajo de su cama, pero con ayuda de un amoroso recuerdo, ella aprenderá que las sombras le pertenecen a pobres diablos y que, para derrotarlos, lo único que se necesita es exponerles a la luz, usar la palabra para nombrarlos, y entender que la verdad siempre es el camino para estar segura.

“Si alguien llega a saber a lo que jugamos, nadie te va a querer.”

Tras una rápida búsqueda, se encontraron los siguientes datos. De acuerdo con el INEGI, en 2022, se registró el mayor número de casos de violación en el grupo de 10 a 14 años, ocurriendo 4.7 veces más en niñas que en niños. El registro de lesiones de la Secretaría de Salud reporta que en 2024 se atendieron a 10,613 personas de entre 1 y 17 años por violación sexual. Estos son datos oficiales, por ende, no tenemos manera de conocer cuántas infancias más han sido víctimas de algún tipo de agresión sexual y que nunca se han identificado, reportado o atendido. Esto nos lleva a la conclusión que es necesario, urgente incluso, enseñar a las infancias a alzar la voz, a identificar este tipo de violencias, a lanzar luz a aquellas perversiones que acechan en las sombras. Verónica Maldonado Carrasco decide abrir esta conversación al escribir y dirigir “Valentina y la Sombra del Diablo”, una muy potente obra para jóvenes audiencias y sus acompañantes adultos que invita a reflexiones profundamente necesarias ante tan espinoso y delicado tema.

“El miedo es la fuerza del diablo.”

Valentina habla sobre la sombra que le visita en su recamara, de la manera en que la amenaza y seduce, de cómo usa rondas infantiles para “jugar” con ella al mismo tiempo que le repite una y otra vez que debe guardar silencio. A pesar de que ha comido pan de la tristeza y la obligaron a meterse a la garganta una lágrima del silencio, Valentina consigue enfrentar a sus miedos, darse cuenta de que la sombra no es más que un patético diablejo con más miedos que ella, todo esto con ayuda de su abuelo Lázaro, quien habita en su corazón y memoria. El camino que emprende Valentina para escapar de su agresor es uno hacia la luz, a la valentía para levantar la voz y entender que la verdad jamás se oculta.

“¿A qué le tienen miedo las sombras?”

El tema que aborda Verónica Maldonado Carrasco es serio, necesario y urgente y la dramaturga en ningún momento busca edulcorarlo. Dramatúrgicamente, “Valentina y la Sombra del Diablo” es un trabajo potente, por la manera en que le deja más que en claro a los adultos el tema que está tratando a los pocos minutos de que comienza la obra, mientras que a las infancias les habla sobre sus miedos, la manera de enfrentarlos, y el cómo a las sombras se les elimina poniéndoles la luz encima, sin entrar en específicos. A través de ciertas metáforas y símbolos, en donde se destaca el manejo de las rondas infantiles para darles un giro atemorizante cuando los adultos las usan como herramienta de seducción, así como en la presencia de un abuelo que representa el amor y la sabiduría para darle respuestas a la pequeña protagonista, Maldonado Carrasco orilla a las audiencias a hablar, a tocar el espinoso tema con sinceridad pero de amorosa manera, bajo el entendimiento que en muchas ocasiones el teatro para las infancias no busca ser un entretenimiento, no le interesa divertir, sino que es un catalizador para educar, generar cambios o proteger a quienes en tantas y tantas ocasiones se les ignora, no se les cree o se les invisibiliza.

“Mi diablo no me pega, sólo juega conmigo, pero igual me duele.”

Al entrar al teatro se escucha la música de Doña Blanca, más la manera en que es interpretada de inmediato lleva a los espectadores a un lugar lúgubre y tenebroso. Cuando aparece la sombra del diablo, esta se representa con una tela roja que cubre casi por completo al actor Mauricio Reyes, quien usa una mano para sostener a la cabeza de la criatura, representada por un triángulo amarillo, mientras que la otra funciona como una amenazadora garra. Los miedos de Valentina se representan con tres pelotas de distintos tamaños, mientras que el diablejo que tiene encerrado el abuelo en un baúl se presenta como un títere creado a partir de piezas geométricas de madera pintadas de colores llamativos, unidas por cuerda. Valentina, interpretada por Ana Belem, se muestra frágil y vulnerable, cuando habla con los demás personajes de la obra, pero cuando habla directamente con el público su tono es mucho más sólido y fortalecido.

“Hay abrazos que congelan el corazón.”

Escénicamente, “Valentina y la Sombra del Diablo” opera desde el uso de elementos sencillos, primarios incluso, que son dotados de un simbolismo tal que acentúan la importancia del mensaje. Tres pelotas, la más grande en color plata, representan los miedos que tiene la niña; el árbol bajo el que se aparece el abuelo de Valentina se crea con u tubo rojo y tres palitos, creando un espacio seguro donde la niña puede hablar con mayor libertad, el títere de una chillante figura que agrede con las palabras representa cuán inofensivo es el diablo cuando se le revela como lo que es, un adulto patético y retorcido. La contundencia del mensaje en la obra se consigue igualmente gracias al trabajo actoral que realizan Ana Belem López y Mauricio Reyes para dar vida no sólo a la protagonista y a la sombra, también al abuelo Lázaro o al diablejo que tiene encerrado, así como por la manera en que dialogan con los objetos. De tal manera, cuando Valentina queda atrapada debajo de la tela roja de su agresor, la imagen que se crea es sencillamente aterradora por la manera en que la actriz busca desesperadamente escapar de ella. De igual manera, el uso de una voz chillona por parte de Reyes para los diálogos del diablejo enfatiza cuán ridículo es, cuán poco es su verdadero poder.

“Ya no tienes poder sobre mí.”

Mientras veía “Valentina y la Sombra del Diablo” pensaba en cuán necesaria es esta obra de teatro, no sólo en Ciudad de México, donde evidentemente es vital que su mensaje y enseñanza se extienda, sino pensando en espacios rurales, donde la tradición, la religión, los valores familiares, y las ausencias facilitan la existencia de sombras que quieren abusar de Doña Blanca. Justo vimos la obra el 8 de Marzo, el 8M, y no podía evitar en cuántas niñas han sido violentadas y obligadas a tragarse la lágrima del silencio, a vivir comiendo pan de la tristeza, no sólo por sus violentadores, también por las familias que prefieren el silencio o una mirada ciega antes de tener que enfrentar la más aberrantes de las verdades. Esta obra le enseña a las infancias a alzar la voz y poner luz en contra de las agresiones sexuales, pero también es un grito a los adultos para que les escuchen, les crean, enfrenten la verdad por más horrenda que sea.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: Valentina y la Sombra del Diablo

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Verónica Maldonado Carrasco

ELENCO: Ana Belem López y Mauricio Reyes

DÓNDE: Teatro El Milagro

DIRECCIÓN: Milán 24, Colonia Juárez.

CUANDO: Sábado y domingo 13:00 horas. Hasta el 29 de marzo 2026.

CUANTO: $350. Entrada General. Aplican descuentos. Boletos en taquilla y Valentina y la sombra del diablo – Boletópolis

DURACIÓN: 50 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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