
PEZ GLOBO
Para quienes quieren enseñar a las infancias que los sentimientos se expresan, no se tragan.
PEZ GLOBO
“¿Los peces lloran?”
Jacinta, la nueva mascota de León no termina de entender por qué a su humano le sale tanta agua de los ojos todo el tiempo. Claro, tampoco comprende cómo es posible que un pez y un niño puedan platicar como si fueran grandes amigos. Hay muchas cosas que estos dos amigos tienen que aprender, pero la más importante lección que tienen que llevar en sus corazones es que tragar agua e inflarse para que las emociones desaparezcan es una pésima idea. Los sentimientos existen para que se vean, y una lágrima derramada jamás será motivo de vergüenza.
“No tengo emociones, pero tengo espinas.”
Enseñar a las infancias que llorar es algo negativo, especialmente si son varones, es una práctica profundamente tóxica que se ha perpetuado dentro de las sociedades heteropatriarcales. Sin embargo, en los últimos años esta práctica de castración emocional se ha comenzado a cuestionar dentro de los procesos de deconstrucción de las masculinidades, promoviendo entre los más jóvenes que los sentimientos es algo sano y necesario de expresar, independientemente del género que se tenga. Este tan importante tema es el tema central de “Pez Globo” de la dramaturga Daniel Arroio.
“No sé si él habla pez o yo hablo humano.”
León es un chico muy sensible. No importa si está feliz o triste, enojado o atemorizado, cualquier situación le puede provocar que lágrimas caigan por sus mejillas, hecho que le ha provocado ser objeto de burlas, víctima de bullying en la escuela, le ha generado un enorme sentimiento de vergüenza. A pesar de haber ya intentado varias técnicas, incluyendo pensar cosas bonitas o pellizcar a quien tenga a lado, León sencillamente no puede dejar de llorar. Con ayuda de su pez globo, el pequeño aprenderá importantes lecciones sobre sus sentimientos, al mismo tiempo que deberá enfrentarse a la pérdida a manos de la irresponsabilidad humana con el medio ambiente.
“Era impresionante ver tanta agua saliendo por sus ojos.”
La premisa sobre la que “Pez Globo” se construye es sencilla, su mensaje claro y preciso para las jóvenes audiencias, uno que enfatiza la imperante necesidad de entender que los sentimientos se deben de poder expresar sin miedo al rechazo o a la burla. De ahí que resulta desconcertante que, cuando León confiesa haber tenido un accidente mientras reía, la reacción del músico en escena quien funciona como un testigo silente a la historia, sea una de repulsión. De la misma manera, escuchar a infancias en las butacas corear una canción donde se hace burla del personaje principal convierte al público en cómplice de una violencia, situación que va en contra de lo que busca de raíz la dramaturgia. Incluso hablar del medio ambiente, cuando una especie en peligro de extinción es convertida en mascota, independientemente de haber sido supuestamente rescatada de un río contaminado, levanta preguntas en torno a cuáles son los mensajes que se llevan les niñes a casa.
“Todas las personas sienten.”
La recamara de León es de un azul que remite de inmediato al color del mar. En el centro del escenario se encuentra la pecera de Jacinta. Ahí aparece la mascota por primera vez, en la cima de un casco montado en la cabeza de la actriz María Kemp. Cuando Jacinta sale de su pecera para interactuar con León, Kemp anda en patines, vestida con un traje ajustado de cuerpo completo en tonos rojos y naranjas, y con unas telas colgando de sus mangas que servirán para representar sus aletas en el momento en que ella se infla, hecho que se sonoriza con precisión con el uso de globos que se desinflan o se truenan. Cuando León derrama una lágrima, esta se muestra como una luz azul brillante que aleja el dolor con que se le asocia a esa agua salada para convertirla en un hermoso acto de magia.
“Lo que a ti te pasa es un superpoder.”
Estéticamente, la dirección de “Pez Globo” a cargo de Valeria Fabbri y Daniel Ortiz resulta lúdica, imaginativa, y le imprime mayor dinamismo a la dramaturgia. Desde el unir en un palito de madera un sombrero de chef y un bigote de cartón para hablar de la comida que no le gusta a Jacinta, hasta el presentar a una maestra de primaria como un caricaturesco monstruo marino de largos tentáculos para representar las angustias de Léon, el universo que se crea en la puesta en escena ayuda a que la atención de las infancias se mantenga, se diviertan y los discursos se reciban de mejor manera. Esto es gracias al trabajo en escenografía, vestuario utilería y maquillaje de Zaira Campirano, así como al diseño de iluminación de Fabbri.
“Te amo y estoy muy orgulloso del niño que eres.”
Antes de que Jacinta pueda comunicarse con León con palabras, el pez infla sus cachetes y hace pop con la boca provocando risas entre la audiencia. Mientras patina y llena el escenario con burbujas, la pez trata de entender con todas sus fuerzas las razones por las que León llora siendo que ella no es capaz de hacerlo. Por su parte, cuando el pequeño le cuenta a su mascota una anécdota que vivió en su escuela, León muestra su enojo y angustia, su desesperada búsqueda de coraje para enfrentarse al bully, y su derrota luego de recibir una agresión física que le llena los ojos de esas lágrimas que tanto quiere ocultar.
“Este es un lugar seguro para llorar.”
El elenco de “Pez Globo”, conformado por Luis Curiel (alternando funciones con Bobby Mendoza), María Kemp y Daniel Ortiz, da vida a los personajes en congruencia con el tono juguetón y ligero con que se aborda la obra desde la dirección. La mancuerna que realizan Kemp y Curiel como Jacinta y León, respectivamente, deja ver una sólida complicidad entre compañeros de escena, acentúa la comedia, al mismo tiempo que es capaz de tratar temas tan serios como la muerte de una forma pertinente y fácil de aceptar por les niñes. Igualmente destacable, Ortiz da vida al padre de León, a su agresor y a su aterradora maestra creando en cada uno de ellos verdaderos personajes, cada uno con su propia personalidad que va más allá de cambios de vestuario. Sin duda, el montaje alcanza sus mejores resultados gracias a la entrega de los tres en el escenario. La música en vivo, principalmente de acordeón, es interpretada por Silvestre Villarruel, quien alterna con Alex Gesso.
“Contigo me di cuenta que llorar es hermoso.”
Sí, yo lloraba mucho de niño, y sí, se burlaron mucho, muchísimo de mí no sólo en la escuela, también entre mis amigos y familia. Hoy, como adulto, me dan ganas de llorar muchas, muchísimas veces y, me apena decirlo, me reprimo, no permito que el agua salada corra por mis mejillas. No lo puedo evitar, el trauma que me infligieron en la infancia sigue cobrando factura a mis 51 años. Yo sé que debo de dejar de inflar los cachetes y tragarme mis emociones, pero me cuesta trabajo olvidarme de esa técnica impuesta. Espero que les niñes de ahora sean más como León y, en un acto de libertad, puedan llorar.
DATOS GENERALES
(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: Pez Globo
DRAMATURGIA: Daniela Arroio
DIRECCIÓN: Valeria Fabbri y Daniel Ortiz
ACTUAN: Luis Curiel, Bobby Mendoza, María Kemp y Daniel Ortiz (alternan funciones)
MÚSICOS EN VIVO: Silvestre Villarruel y Alex Gesso (alternan funciones)
DÓNDE: Teatro Helénico dentro del Centro Cultural Helénico.
DIRECCIÓN: Avenida Revolución 1500, Colonia Guadalupe Inn.
CUÁNDO: Sábado y domingo 13:00 horas. Hasta el 31 de agosto 2025.
COSTO: $250. Disponibles en taquilla y Boletos para PEZ GLOBO en Teatro Helénico
DURACIÓN: 80 minutos sin intermedio.
DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking y estacionamiento.