FOTOGRAFÍAS: RICARDO CASTILLO CUEVAS
MATILDA, EL MUSICAL
Para quienes desean deslumbrarse con un monumental musical donde la verdadera magia está en las infancias.
MATILDA, EL MUSICAL

“Mi mamá cree que un milagro soy.”
Enamorada de los libros, capaz de contar las más maravillosas de las historias, y soñando con que papá y mamá la trataran mejor, la pequeña Matilda ha llegado a su escuela para comenzar una verdadera revolución. Apoyada por su siempre amorosa maestra, la señorita Miel, Matilda y sus compañeros de clase encontrarán el valor para enfrentarse a la temible directora Tronchatoro y sus nefastas ideas militares sobre la disciplina y sobre cuán repugnantes son las infancias. Es hora de cantar y bailar que los revoltosos de esta escuela van a flotar en el mágico mundo de Roald Dahl.
“La muy ñoña está leyendo un libro.”
Publicada en 1988, y considerada como una de las mejores novelas para jóvenes lectores de todos los tiempos, Matilda del escritor inglés Roald Dahl es un relato sobre una niña precoz con poderes telequinéticos que tiene que lidiar con padres poco afectivos y los abusos de una tiránica directora de escuela. En 2011 se estrenó en el West End “Matilda, el Musical”, una adaptación a cargo de Dennis Kelly, misma que le ganó el premio Tony a mejor libreto de un musical en 2013, con música y letras de Tim Minchin. El relato sobre justicia, empoderamiento y el contraste que existe entre crecer en un ambiente de abandono y negligencia o en uno amoroso ha sido ovacionado por el público y admirado por la crítica tanto londinense como neoyorquina, llegando a considerarse como uno de los mejores musicales británicos escritos en la segunda década del siglo XXI.
“Si te sientas a esperar a que algo cambie, nunca cambiará.”
Mientras que la mayoría de los padres consideran que sus hijes son bendiciones, genios, príncipes y princesas o milagros, los papás de Matilda la consideran una verdadera molestia que se interpone con sus sueños de ser millonarios, poder ver televisión todo el día, o poder hacerse uñas de gelish. Mientras que la malévola Tronchatoro busca a los culpables de diversas travesuras, incluyendo el robo de un pastel de chocolate, la señorita Miel busca darle a su alumna estrella algo del apoyo y cariño que no recibe en casa. Todo esto sucede al mismo tiempo que la perspicaz Matilda va descubriendo un perturbador secreto detrás de un cuento que ella cree que ha inventado sobre unos artistas circenses y su trágico destino.
“Yo creo que Matilda Wormwood es una excepción a las reglas.”
El material de origen para “Matilda, el Musical” es oscuro, siendo su argumento duro y sensible, mismo que es balanceado con el elemento mágico que representan los poderes telequinéticos de la protagonista. El libreto de Dennis Kelly aligera la trama, al punto de edulcorarla, creando arcos dramáticos para los papás de Matilda, que incluyen canciones sobre el amor a la televisión o sobre cómo es mejor brillar a ser inteligente, o presentando al personaje de Tronchatoro más como una caricatura de una directora de escuela que odia a los niños que como el ser verdaderamente malévolo que es. Esto da como resultado un retraso en llegar al verdadero conflicto de la historia hasta más del segundo acto, donde por fin aparecen las habilidades especiales de Matilda y se descubre el arco narrativo relevante de la Señorita Miel. A nivel musical, algunas de las canciones compuestas por Tim Minchin resultan memorables, como por ejemplo Al Ser Mayor, Milagro y Niños Revoltosos. Estos ejemplos no sólo son testimonio de la calidad musical de la obra, también se han convertido en himnos dentro del canon del teatro musical de los noventa. Sin embargo, un gran número de las canciones no son tan sólidas melódicamente y no se guardan tan fácilmente en la memoria. La traducción y adaptación corren a cargo de Anabel Dueñas, quien consigue mantener cabalmente el sentido de las canciones y de la obra. Algunos de los aspectos de tropicalización, acertados y que conectan con el público mexicano, corren a cargo de Fernando Canek y Óscar Ortiz de Pinedo.
“Usted elige libritos, yo elijo brillitos.”
Al inicio de la obra un dron iluminado para parecer un avioncito de papel surca todo el teatro, primer indicio de la magia teatral a punto de suceder. Al final del primer acto, mientras que Bruce es forzado a comer un pastel de chocolate entero, el teatro se llena del aroma de dicho postre, mismo que se mantiene hasta el intermedio. Cuando la señorita Miel decide bajar a las mazmorras de la escuela, donde está la oficina de Tronchatoro, un efecto especial con video mapping crea una ilusión tridimensional que provoca amplios aplausos entre las butacas. Las coreografías que el elenco infantil realiza, apoyados por un ensamble de edad mayor, pero que igualmente crea la ilusión de que pertenecen a la escuela, son precisas, realizadas con una energía que refleja la juventud que habita las temibles paredes de esa institución educativa.
“¡Eso no está bien!”
Donde “Matilda, el Musical” resulta deslumbrante es en el monumental montaje original que el productor Alejandro Gou realiza de la mano del director Nick Evans. A partir de apostar por una puesta en escena donde más es más, en la que gran parte de los números musicales parecieran desbordarse en términos de elementos visuales, la propuesta consigue compensar, de cierta manera, las debilidades de la dramaturgia desde la búsqueda de constantemente maravillar a la audiencia. Esto se logra gracias a la escenografía a cargo de Jorge Ferrari y Andrea Mercado, el diseño de video escénico por Maxi Vecco, y el vestuario diseñado por Bernardo Vázquez y Maricel Gallur. Una vez dicho esto, la manera en que el cuento que Matilda narra sobre dos artistas circenses cobra vida a partir de video mostrado en la parte trasera del teatro, ilustrando la acción desde figuras de papel, habla no sólo de un espectáculo maximalista, también habla de una estética cuidadosa que le brinda a cada momento su propio lenguaje escénico. Ciertamente hay un abuso en el uso de video, específicamente al favorecer la tecnología sobre trucos de magia reales, específicamente cuando Matilda se enfrenta de manera directa a Tronchtoro. Se destaca igualmente el trabajo de Carmelo Segura en la dirección coreográfica, así como a Christian Peralta en la dirección musical y montaje vocal, ambos trabajos consiguiendo que el elenco juvenil y el ensamble brillen en escena desde el canto y el baile.
“No debes callarte lo que no te gusta.”
Ante la amenaza de sufrir un terrible e injusto castigo a manos de Tronchatoro, Neil finge un ataque de narcolepsia, mismo que es recibido por el público con carcajadas y aplausos; luego de confesar haberse comido el postre favorito de la intransigente directora, el joven Bruce es obligado a devorarse un pastel completo, hecho que hace con espléndido sufrimiento y gula; luego de recordarles a todos que ella es la mejor amiga de la protagonista, Lavanda se deleita en compartir sus planes de venganza con todos los presentes. Mientras que la Señorita Miel canta con potencia y verdad, la familia Wormwood y Tronchatoro operan más desde la caricatura y la farsa. Matilda, revolucionaria y profundamente frágil ante las violencias que sufre a manos de sus padres, a momentos es una niña/adulto enojada y confrontativa, en otros es sólo una niña que busca un poco de cariño y ternura.
“Hay una edad para leer libros y otra para ser un asqueroso sapo.”
El alma de “Matilda, el Musical” se encuentra en un elenco infantil verdaderamente talentoso y merecedor de una ovación de pie, así como un ensamble que está dejando el todo por el todo en escena, tanto en trabajo vocal como dancístico y actoral. El carisma que demuestran, así como la naturalidad con que abordan a sus personajes, pareciera que estas infancias nacieron para el teatro musical. Junto a ellos, Jaime Camil, Ricardo Margalefr y Verónica Jaspeado operan desde la farsa y no la comedia, más desde la forma que el fondo, consiguiendo carcajadas ciertamente. Quienes están actuando desde un lugar más verdadero son María Elisa Gallegos como la Señorita Miel, quien alterna funciones con Gloria Aura, y Gicela Sehedi como una bibliotecaria que se deja llevar por completo por las ficciones de Matilda, a veces un tanto demasiado para su propio bien. Dentro del rol protagónico, uno que implica una demanda enorme para una actriz tan joven, las pequeñas Emilia y Elena, quienes alternan con Rafaella y la popular Lara Campos, hacen uso de todos sus recursos para brillar de la mejor manera posible dada sus cortas edades.
“Al ser mayor, seré valiente y venceré a los monstruos que viven debajo de la cama.”
Yo confieso haber visto “Matilda, el Musical” en Nueva York y haberme aburrido profundamente. Con una Matilda con quien no conecté en lo más mínimo y una propuesta escénica que parecía reflejar la oscuridad del material original, no logré entender cuál era el factor que parecía hechizar al público neoyorquino y que a mí me pasó sin pena ni gloria. Bajo ese antecedente, me acerqué a esta producción mexicana con cierto recelo. No tengo más que decir que la magia de Matilda me maravilló por completo en esta ocasión, más que por una gran producción, por un elenco que promete ser el futuro del teatro musical en nuestra ciudad, en nuestro país.

DATOS GENERALES25
(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)
OBRA: Matilda, El Musical
LIBRETO: Dennis Kelly basado en la novela de Roald Dahl
MÚSICA Y LETRAS: Tim Minchin
TRADUCCIÓN Y ADAPTACIÓN: Anabel Dueñas
DIRECCIÓN: Nick Evans
DIRECCIÓN ARTÍSTICA: Armando Reyes
DIRECCIÓN MUSICAL Y MONTAJE VOCAL: Christian Peralta
DIRECCIÓN COREOGRÁFICA: Carmelo Segura
ELENCO: Jaime Camil, Ricardo Margaleff, Verónica Jaspeado, María Elisa Gallegos, Gloria Aura, Gicela Sehedi, Alejandro Fuentes, José Miguel Callejas, Óscar Piñero, Carolina Laris, Andrés Elvira, Luisa Cortés, Humberto Mont, Pamela Rosendo, Alex Riff, Patricio Gou, Raúl Carrera, Sebastián Beltrán, Nico Domínguez, Javier Zárate, Tomás Martínez, María Perroni Garza, Dany Rodríguez, Samanrtha Sezibwa, Verito García, Daniela Gil, Rocío Gallardo, Jorge Espinosa y Vanessa Bravo (alternan funciones)
ELENCO INFANTIL INTERPRETANDO A MATILDA: Rafaella, Emilia, Elena y Lara Campos (alternan funciones)
ELENCO INFANTIL: Alondra, Romina, Lalo, Sebastián, Patricio, Ana Paula, Daniela, Job, Malakías, Hakeem, Juan Pablo, Regina, Julia Matías, María, Maia, Jorge, Alonso, Alaia, Valeria, Majo, Jerónimo, Oswaldo, Carlos, Julieta y Regina (alternan funciones)
DÓNDE: Centro Cultural Teatro I
DIRECCIÓN: Avenida Cuauhtémoc 119, esquina con Puebla, Colonia Roma.
CUÁNDO: Viernes 20:00, sábado 17:00 y 20:30, Domingo 17:00 horas. Hasta el 27 de Octubre 2024.
COSTO: De $4,100 a $900. Boletos en taquilla o en Boletos para Jesucristo Súper Estrella | Detalle de fechas para Musicales | Ticketmaster MX
DURACIÓN: 150 minutos con un intermedio de 15 minutos.
DATOS ADICIONALES DEL TEATRO: Cuenta con estacionamiento.




