LA NONA ROJA

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Para quienes desean ovacionar a una publicista nonagenaria discutiendo los horrores cíclicos de la humanidad.

LA NONA ROJA

Por Juan Carlos Araujo
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas

“Esta es la historia de cómo la réplica de la espada de Bolivar hizo justicia en un asilo de mierda.”

Bienvenidos a una nueva edición de Charlas Geriátricas. La invitada de esta noche es una expublicista de noventa años que ha decidido romper a las reglas del conversatorio para hablar de cosas mucho más relevantes de las que normalmente discutiría una “dulce ancianita”. Entre bailes, momentos de reír, muchas majaderías, y una potente anécdota conectada al tercer Reich, una rebelde con memorias que pergaminan sus bellas arrugas blandirá una espada para recordarle a todos los presentes que la revolución no ha terminado, la lucha continúa, y las guerras que se libran hoy en día, son las mismas que la humanidad ha luchado por años, sólo en distintas geografías.

“Nos pidieron que trajéramos un objeto que nos fuera entrañable.”

La necesidad de seguir rebelándose, ya sea en contra de una casa de retiro que compra papel de baño corriente, o contra un sistema podrido que hace de la guerra un modus operandi para la opresión de los menos privilegiados, es uno de los ejes principales narrativos en “La Nona Roja” de la dramaturga Mariana Hartasánchez. Este unipersonal, escrito específicamente para la actriz nonagenaria María Elena Olivares, hace uso de un hilarante, ácido y mordaz sentido del humor para realizar toda una serie de críticas sociales, desde el feminismo y el edadismo, hasta la cíclica manera en que el ser humano continúa oprimiendo, invadiendo y atacándose a sí mismo.

“Esto de los imperios se está volviendo a poner de moda.”

Genaria, la protagonista, comienza su charla pidiendo a los asistentes que se levanten de sus asientos para bailar un poco. Entre pláticas sobre su anterior carrera como publicista, sazonadas con un muy humorístico uso de palabras altisonantes, y explicar cuál es su situación de vida actual, el personaje se carcajea junto con el público, se compenetra y se hace entrañable para todes. Sin embargo, al mismo tiempo, la nonagenaria revela su profundo compromiso con las luchas sociales, al punto de compartir el por qué hay una réplica de la espada de Bolivar en la sala, y el por qué nunca se le debe de dar la mano a un ser inhumano.

“¡Los viejos que se quejan nunca se apendejan!”

Hartasánchez demuestra su capacidad dramatúrgica en la creación de una narradora tridimensional, compleja, encantadora y revolucionaria, hilarante y herida, que conecta a nivel emocional y cerebral con su audiencia. A partir de este potente personaje, “La Nona Roja” es capaz de abrir conversaciones sobra su lucha antifascista, una que se siente urgente en el ámbito político no sólo latinoamericano sino mundial. No obstante, el unipersonal consigue ir más allá, se convierte universal, al enfrentar al espectador con temas incómodos en torno a la vejez, a la amistad, al pasado y a lo que uno es capaz de hacer cuando se trata de luchar por ideales que bien podrían valer una mano.

“La juventud no es una virtud.”

Genaria está sentada frente a una mesa a un costado del escenario. En ella se encuentran varios elementos como un plato con supuestas pastillas, un tarro de miel, y una lima de uñas. Cada uno de estos elementos son utilizados para fines cómicos, ya sea discutiendo una campaña publicitaria o para poder pasar el tiempo mientras un miembro del público lee un poema escrito por la protagonista. Al centro del espacio, una pantalla proyecta imágenes diversas, desde videos cómicos de gatitos, hasta una escalofriante fotografía del líder del tercer Reich. Al frente del escenario, una mesa pequeña sostiene lo que se podría percibir una urna, elemento que será utilizado al final de la puesta en escena encapsulando muchas de las tesis planteadas por la obra.

“Nunca vuelvas a darle la mano a un inhumano.”

Con una economía de recursos bien utilizados, sabiendo explotar las capacidades histriónicas de la protagonista, tanto dramáticas como cómicas, al mismo tiempo que hay un evidente cuidado en ella dada su avanzada edad, más no por ello cayendo en la condescendencia, la dirección de Ginés Cruz en “La Nona Roja” consigue potenciar la dramaturgia, principalmente en cuanto a los temas político-sociales se trata. Aun cuando se llegue a caer en la obviedad, lugares comunes o incluso ilustrativos, como es el caso de reemplazar la cara de un presidente norteamericano con una esvástica nazi, es en la manera en que Cruz acentúa la comedia que se aprecia el ingenio e inteligencia en la dirección, como al mostrar la cara de Che Guevara en un anuncio comercial, como si de un mensaje subliminal se tratara, insertada de tal manera que el público estalla en carcajadas. Adicionalmente, es de notar la manera en que Ginés Cruz consigue, a través de todo el montaje, construir un homenaje en vida a una actriz de más de 70 años de trayectoria.

“Si ustedes se ríen y no hacen chisme llegarán a los noventa.”

La oradora pide la ayuda de un miembro del público para que lea un documento en relación con Simón Bolivar. Muy amablemente, ella le pide al espectador que inserte toda una serie de leperadas en su lectura, hecho que le irá recordando amablemente o celebrando cuando obedezca, mientras ella paciente y casualmente va organizando sus medicinas en un pastillero. La escena es hilarante y provocadora al mismo tiempo, todo ello meticulosamente controlado por una actriz que demuestra su dominio de las tablas.

“¡Fuera los odiadores de cuerpos añosos!”

Ya sea bailando, explicando por qué un comercial de miel es una pendejada muy pegajosa, amenazando con funar a alguien, o compartiendo una impactante historia sobre una amiga en el asilo con un pasado turbio, misma que termina con una operación un tanto clandestina, María Elena Olivares da catedra, a sus noventa años, de cómo se controla un escenario desde la presencia escénica. A pesar de tener ciertas limitaciones físicas, situación de lo más natural, Olivares se entrega a la ficción con honestidad, mantiene un sostenido ritmo durante la integridad del montaje, consiguiendo a momentos que la audiencia estalle en constantes carcajadas, o se mantenga en absoluto silencio, dependiendo de la liviandad o seriedad del asunto que esté tratando. Ya sea levantando la voz para llamar a la revolución, o limándose las uñas con toda paciencia mientras escucha un poema, María Elena Olviares como Genaria, consigue dar vida a un personaje entrañable, al mismo tiempo que nos recuerda que lo que se está viviendo en Venezuela y Palestina hoy día, ya se vivió anteriormente en Vietnam, Irán, Panamá, y muchos, muchos, muchísimos otros países a manos de seres indignos de su condición humana.

“¿Qué hacemos con la vida en el tiempo que es nuestro?”

¿A qué edad empezamos a devaluar a las personas? ¿En qué momento los seres humanos ya no son considerados útiles a causa del tiempo marcado en sus arrugas? El discurso que “La Nona Roja” contiene en torno a la edad es potente, más no tanto como la mera presencia en el escenario de María Elena Olivares. El trabajo que realiza es digno de una ovación de pie, misma que es entregada por su talento y calidad actoral, no por los años que tenga. Mi más ferviente deseo en este momento es que si llego a los 90 años, pueda seguir ejerciendo mi profesión con la fuerza, dedicación y calidad con la que tú sigues siendo dueña del escenario. Mis respetos ante ti.

 

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: La Nona Roja

DRAMATURGIA: Mariana Hartasánchez

DIRECCIÓN: Ginés Cruz

ELENCO: María Elena Olivares

VOZ EN OFF DE ETELVINA: Irma Infante

DÓNDE: Sala Novo

DIRECCIÓN: Madrid 13, Del Carmen Coyoacán.

CUÁNDO: Viernes 20:00, Sábado y Domingo 18:00 horas. Hasta el 25 de enero 2026.

COSTO: $250. Entrada general. Boletos en taquilla y en

DURACIÓN: 80 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.Principio del formulario

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Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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