ZULEYKA MONTES

Por  |  0 Comentarios
COMPARTE!





Para quienes quieren aplaudir un cabaretero monólogo estelarizado por la gran Alejandra Bogue.

ZULEYKA MONTES

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

 

“Con este cuerpo y mi talento, conseguí cosas muy buenas en mi vida.”

Ella, la más codiciada de todas, celebra hoy 72 vueltas al sol. Es verdad que sus pasos ahora son lentos, temblorosos al igual que sus manos, que ya no sacan las incendiarias chispas que provocaban el deseo de los hombres mientras bailaba seductoramente sobre algún escenario. Es cierto que su cuerpo otrora exquisitamente curvilíneo ha sido víctima de la gravedad, así como su cara se ha surcado de líneas. Sin embargo, los recuerdos de sus glorias pasadas siguen tan vivos en su mente como si hubieran sido ayer. Alguna vez el abuelo le aplaudió rabiosamente un mambo, hace muchas lunas fue la estrella principal en los mejores cabarets de la ciudad, hubo un tiempo en que hombres bien billetudos la adoraban como a una diosa. No importa cuántos años han pasado desde entonces. Ella fue, y siempre será una estrella.

“Los mío, lo mío, era la artisteada.”

La época dorada del cabaret en México recibe un más que digno homenaje en “Zuelyka Montes”. Escrita y dirigida por Gustavo Sanders este monólogo lleva al público por un recorrido histórico cabaretero desde la Alemania de los años 20s hasta la Ciudad de México en los 90s cuando los table dance trajeron la decadencia de tan glamorizados negocios. En voz de una mujer de edad avanzada que en sus glorias pasadas fuera toda una vedette, la obra crea nostalgia de lugares ya olvidados como El Capri o El Cadillac, de grandes figuras como Lyn May o la Princesa Lea que engalanaran con su presencia el ya difunto cine de ficheras.

“Ese ambiente oscuro y prohibido me sedujo de inmediato.”

Las enormes ganas de una niña porque le aplaudan su baile de cha cha cha, los insaciables deseos de una mujer por gozar su sexualidad, una exitosa gira internacional por la Zona Rosa, Acapulco, Tijuana y hasta Los Ángeles, confesiones de siete pérdidas irreparables. Uno de los logros de Sanders en la dramaturgia de “Zuleyka Montes” radica en la buena manera que combina el humor con el melodrama, la risa con la ternura, el deseo por la oportunidad de haber conocido uno de estos icónicos cabarets de los setentas con una buena carcajada al escuchar a la geriátrica diva despotricando sobre los abusos que sus hijos que nunca tuvo hubieran tenido con ella o sobre sus muy calenturientas andanzas. Ciertamente no todas las narraciones avanzan el arco dramático, algunas secciones de la obra parecieran sobradas como la historia de un calendario de lo más decadente, pero el total es altamente disfrutable como un divertido recorrido por la vida nocturna de décadas pasadas.





“Yo tengo el corazón de pollo y las nalgas muy calientes.”

Iluminada por tan sólo una linterna de mano, Zuleyka interpreta una por demás decadente canción alemana de principios del siglo XX; ataviada con un clásico vestido de los años 70s, la vedette recuerda su primer encuentro con quien se convertiría en su mejor, y quizás única, mejor amiga; con un abrigo de pieles con estampado de leopardo y poco más debajo, la más codiciada se contonea seductoramente antes de perder sus prendas para el deleite de los asistentes. La dirección de Sanders en “Zuleyka Montes” es adecuada en su manejo del personaje titular y en su manera de contar su historia directamente hablando con el público. Sin embargo, una desafortunada iluminación rojiza poca favorecedora, números musicales extendidos que aletargan el ritmo, específicamente aquel que remite de inmediato a la canción Three Ladies de la memorable película Cabaret, y un vestuario poco cuidado como el uso de unos shorts deportivos en el número musical que lleva al asistente a Alemania en los veintes afectan el buen camino del monólogo que se beneficiaria del permitir que sean las palabras con menos parafernalia lo que brille. Menos es más, sobre todo cuando se tiene la magnética presencia de Alejandra Bogue sobre el escenario. Una vez dicho esto, es de reconocer ciertas escenas muy bien logradas como cuando la madre de Zuleyka aparece en escena y sus reclamos a dos voces llenan el escenario.

“¡Apláudanle a la niña!”

Con una enorme sonrisa plasmada en la cara, una pequeña de 72 años baila deliciosamente un cha cha cha mientras mueve con gracia el abanico que su abuelo le regaló; siempre vanidosa y temerosa de ser fotografiada por algún paparazzi, una mujer de la tercera edad reniega por su credencial del INAPAM mientras se pone una mascada y unos lentes oscuros para salir a la calle; con silencios cargados de dolor, una estrella que ha perdido el brillo trata de encontrar las palabras que hablen de aquellos abortos que se realizó en su juventud antes de que se le cierre la garganta. Más allá de una serie de personajes que se han vuelto virales en la época de YouTube, Alejandra Bogue es una verdadera actriz en toda la extensión de la palabra, tal y como lo demuestra en “Zuleyka Montes”. Su característico colmillo para la comedia se encuentra con su capacidad para la fractura y con su compromiso con la verdad escénica para entregar un personaje frágil y honesto que a la vez es capaz de arrancar sendas carcajadas de los asistentes que se entregan de lleno a ella. Junto a ella, Maritza Pulido “La Orquídea Negra” y Ádan Herrera comparten el escenario para dar vida a los personajes secundarios. Más allá de cualquier mérito o debilidad que tenga la puesta en escena, la oportunidad de ver a Alejandra Bogue sobre el escenario desplegando sus alas para metafórica o literalmente desnudarse es algo que se tiene que ver y aplaudir.

“Yo quiero que me recuerden como cuando era esplendorosa.”

Veinte años son ya desde que descubrí a Alejandra Bogue estelarizando Las Criadas de Jean Genet junto a Patricia Reyes Espíndola y a Pilar Pellicer en el Foro Stanistablas bajo la dirección de Adriana Roel. Desde entonces he aplaudido su trabajo en escenarios tan grandes como el Teatro de Los Insurgentes, tan íntimos como una sala de MicroTeatro. Sí, confieso ser fan también de La Tesorito o de Betty BO5, personajes que me han doblado de la risa en múltiples ocasiones. Sin embargo, Alejandra es mucho, muchísimo más que eso. Alejandra Bogue es una actriz, una artista, como lo fue en su momento Zuleyka y nadie jamás lo debe olvidar.

Búscanos en Facebook e Instagram como Entretenia
Twitter: @Entretenia




DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Zuleyka Montes”

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Gustavo Sanders

ACTÚAN: Alejandra Bogue, Natalia Traven, Maritza Pulido “La Orquídea Negra” y Ádan Herrera (alternan funciones).

DÓNDE: Foro Cultural Bellescene

DIRECCIÓN: Zempoala 90, Colonia Narvarte.

CUÁNDO: Sábado 21:30 hrs.

COSTO: $ 300 entrada general. Boletos en taquilla y en www.boletopolis.com Aplican descuentos.

DURACIÓN: 50 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.Principio del formulario

COMPARTE!
Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *