VILLA WOYZECK TOWN

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Para quienes vivir una experiencia única de teatro inmersivo donde el deseo y la violencia son benditas.

VILLA WOYZECK TOWN

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“A partir de este momento son libres de recorrer el pueblo.”

¡Bienvenidos sean todos al pueblo! Llegan justo a tiempo para la fiesta, la canonización, la violencia y el asesinato que ha sucedido o está por suceder. El cura del pueblo tiene mucho que contar a pesar de su fuerte aliento alcohólico; la florista del lugar tiene muchos secretos que compartir, sobre todo si uno está interesado en una de sus flores azules; el soldado raso guarda un deseo escondido en el recoveco de una pared y un joven perturbado está al borde del colapso dado los experimentos a los que ha sido sometido por el DocProf. Sea la hora a la que hayan llegado, todos aquí están listos para compartir su historia si desean hablar con ellos. Claro que si lo que prefieren es hacer nada y sólo mirar, no importa. Todos somos culpables del mismo pecado aquí.

“Quien lame navajas se corta y emite discursos de sangre.”

Una precisa adaptación a una de las obras más emblemáticas del teatro alemán que transporta la historia de un atormentado soldado en la Alemania rural de los 1800 al México aguerrido y tradicionalista de diferentes épocas; una experiencia de teatro de inmersión que permite a los espectadores deambular por todos los rincones de una casa por el tiempo que así deseen para armar diferentes ángulos de una misma narrativa. El dramaturgo y director Xavier Villanova, ampliamente reconocido en la escena teatral contemporánea mexicana por sus trabajos en espacios alternativos como Identidad y La Poética del Derrumbe, lleva sus exploraciones a nuevos niveles de complejidad con “Villa Woyzeck Town”. Siguiendo una línea creativa inspirada por el montaje neoyorquino Sleep No More, la puesta en escena libera al público de las butacas y lo invita a jugar al detective dentro de una historia francamente perturbadora de violencia e hipocresía, si es que así lo desea. De lo contrario, puede jugar a las canicas o a ponle la cola al burro, tomar un mezcal y dejar que la obra suceda alrededor de él.




“Bendice a este pueblo maldito.”

Woyzeck está enamorado de María, florista con quien tiene un hijo fuera de matrimonio, razón por la cual la criatura no puede ser bautizada de acuerdo al muy ebrio cura del pueblo. Sin embargo, unos aretes de oro pueden ser la razón por la que el monstruo de ojos verdes aparezca en la vida del soldado, así como por una pieza íntima que su compa ha guardado muy celosamente. Claro que, si uno nunca estuvo en el consultorio en el momento preciso, quizás nunca se entere de los experimentos a los que se somete Woyzeck a manos del desquiciado DocProf. Igualmente, si uno prefirió estar en el segundo piso en lugar de en la feria del pueblo, quizás no escuchó una crítica disertación burlona sobre el posdrama y el tipo de actuaciones que existen en el teatro actual.

“¿Te imaginas a un muerto sudando?”

“Villa Woyzeck Town” es un monumental, complejo y admirable rompecabezas dramatúrgico que ciertamente respeta el material original de Georg Büchner a nivel narrativo al mismo tiempo que explora temas constantes en las piezas de Villanova como la meta-teatralidad o la interconexión de distintos géneros, tonos y tipos de lenguaje. Todo esto, dentro de las reglas de que el espectador sólo puede ver una parte de la historia desarrollándose por toda la casa, llegando a haber hasta cuatro escenas sucediendo al mismo tiempo, y en un universo donde los presentes pueden dialogar con los personajes y muchas de estas interacciones han sido escritas con antelación. La experiencia de Villanova dentro de la disrupción de los cánones que conforman el teatro “tradicional” lo han llevado hasta un lugar donde puede manipular las reglas de la narrativa en un mundo de su propia creación. Ciertamente no todo es contundente, algunas escenas se perciben como francamente innecesarias o repetitivas, incluso personajes no se encuentran tan bien dibujados como otros, pero el resultado global es digno de una ovación y de todo el respeto hacia el dramaturgo.




“Puede ser tan hermoso el pecado mortal.”

Al momento de entrar, uno se encuentra en el garage de la casa, lugar donde María yace muerta, con casi todos los habitantes del pueblo a su alrededor cantando. Al adentrarse un poco más, el asistente llega a una feria donde se vende vino, cerveza, artesanías y bocadillos, así como juegos como canicas y aros. Aquí sucederá la fiesta de El Tambor Mayor y el momento en que Woyzeck comienza a perder por completo la cordura. En el segundo piso, uno se encuentra con una iglesia, con la “florería” de María en la cocina o con la casa de un adinerado mirrey con infulas de grandeza. El trabajo de dirección de “Villa Woyzeck Town” resulta igual de complejo que la dramaturgia, igualmente lograda. A pesar de que se decide romper algunas de las reglas del universo propuesto, como al usar a un solo actor para hacer dos papeles, o que el pregonero se encuentre totalmente desfasado del resto de los personajes, la dirección de Villanova consigue su principal pretensión: atrapar por completo a los asistentes dentro del pueblo, llevándolos a compenetrarse con la historia de Woyzeck a lo largo de hasta cinco horas, incluso algunos participando activamente en la obra como increpando a tal personaje o sencillamente buscando tener una franca conversación con la atribulada María. Todo esto, dentro de una precisa coreografía de multitudes de escenas concatenadas, es una labor igualmente admirable en los logros alcanzados. Es también importante destacar el trabajo de ambientación y de semiótica que se ha realizado a lo largo de toda la propuesta, donde máscaras, cartas y cartas de la lotería transmiten al espectador toda una serie de símbolos e interpretaciones tan abiertas como la propuesta misma, tan misteriosas como el interior de la mente del protagonista. Esto último gracias al diseño del espacio, vestuario y ambientación de La actriz María Balam y el mismo Villanova.

“Dios me libre de excitarme por un ser humano.”

Hacia el final de la historia, Woyzeck confronta a María en lo que es el antecomedor de la casa. En presencia del cura del pueblo, María confiesa el secreto detrás de sus flores. El dolor y conflicto en la cara de María es real, tan real como el desencanto e ira que va despertando en Woyzeck. En medio de esta profundamente íntima revelación, el cura interrumpe de manera exagerada a momentos, caricaturesco en su interpretación, haciendo uso de un volumen de voz discorde al tamaño del espacio. Haciendo uso de un tono medio, libre de melodramas y conteniendo todas sus emociones hacia el interior, la actriz María Balam entrega en su personaje de María una actuación fracturada y honesta que toca fibras emocionales en quienes se toman el tiempo para conocerla. De igual valor, Rolando Breme consigue capturar el remolino emocional al que Woyzeck ha sido sometido por los militares, la iglesia, la ciencia y cada una de las personas del pueblo de manera veraz y contundente. Estas dos interpretaciones son pilares para el éxito de “Villa Woyzweck Town”. El resto del elenco, conformado por Gabriel Figueroa Pacheco, David Guevara, Isaac Weisselberg, Adonay Cabrera y el mismo dramaturgo y director Xavier Villanova, entregan interpretaciones desiguales, algunas en exacerbadas caricaturas en busca del arquetipo de la Comedia del Arte, otros en franco melodrama sentimental. Un punto medio entre la propuesta de construcción para cada personaje y la intención global de la puesta resultará en un trabajo mucho más sólido para la experiencia global.




“Todos somos cómplices del arrancamiento de la flor.”

Yo confieso haber estado las cinco horas dentro de “Villa Woyzeck Town”. Las primeras tres siguiendo atento la historia, pasando de un cuarto a otro, subiendo y bajando escaleras, interactuando con personajes y hasta jugando a las canicas. La cuarta hora decidí sentarme a platicar con mi esposo y una amiga, dejando que las escenas pasaran a nuestro alrededor, incluso riendo con algunos de los personajes. La última hora, regresamos a la feria donde disfruté por segunda ocasión el trágico final de María a manos de un celoso desbocado, tras haber probado mermelada artesanal de cacahuate con picante. Cada quien tendrá su propia historia de lo que vivió en el pueblo, cada uno sabe su responsabilidad en la muerte de María y lo que significa en el México donde los feminicidios son cosa de todos los días. Yo sé que en el enfrentamiento final, al menos alcé la voz, pero de forma demasiado débil ante el horror presentado. ¿Qué harás tú?

 

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Villa Woyzeck Town”

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Xavier Villanova

ACTÚAN: María Balam, Rolando Breme, Gabriel Figueroa Pacheco, Isaac Weisselberg, Xavier Villanova, Adonay Cabrera y David Guevara.

DIRECCIÓN: Avenida Irrigación 37, Colonia Irrigación

CUÁNDO: Sábados de 17:00 – 22:00 (horario libre).

COSTO: $200. Boletos en taquilla y en https://boletopolis.com/en/evento/10332

DURACIÓN: 300 minutos.  El espectador es libre de llegar e irse a la hora que lo desee, incluso de regresar.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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