TRÄNENPALAST

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Para quienes creen que la bestialidad humana es tierra fértil para la experimentación escénica.

TRÄNENPALAST

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)

Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

“Before I die alone, let me have my vengeance.”

El congelador guarda secretos que ninguna de las dos hermanas piensa revelar; en un campo de guerra, soldados enemigos plantan un árbol durante una tregua horas antes de que se sigan matando; los experimentos sobre niños, homosexuales y judíos no cesan y los cuerpos se acumulan; Marie no para de cantar mientras llora su humillación y espera a que caigan las bombas. Todos ellos existieron. Todos ellos murieron. ¿Hoy alguien los recuerda? ¿A alguien le importa?

“Haré el intento por no hacerte sentirte la muerta que eres.”

La justicia y la venganza, los errores cometidos en el pasado, la incomprensible capacidad de violencia que reside en el ser humano y nuestra incapacidad como raza de aprender de nuestros errores son las bases sobre las que el Josué Almanza escribe y dirige “Tränenpalast”, un violento, provocador y exhaustivo experimento escénico que busca violentar al espectador en una búsqueda por tomar conciencia.

“Los cerdos no beben el elixir de los dioses.”

Auschwitz, París, Bosnia, Paris y hasta el espacio sideral se conjuntan a lo largo del tiempo y del espacio. Gemelos siendo mutilados por un científico psicótico, dos hermanas que se han reunido tras la caída del muro de Berlín atrapadas en una relación disfuncional, una cantante convertida en menos que prostituta tras la invasión nazi, mujeres dispuestas a cometer atrocidades en nombre del amor que le tienen a su hermano perdido durante la guerra. Cada una de las historias presentadas en “Tränenpalast” es una patada al estómago, una denuncia a la capacidad destructiva que tiene el hombre, narradas con las entrañas y sin la mínima piedad. A pesar de ser impactantes cada una de estas narrativas, divididas a nivel historia a forma de viñetas fragmentadas, la suma de un todo resulta excesiva, casi engolosinada en machacar sobre el espectador un punto que queda más que claro en la mitad del tiempo que se toma la obra en desarrollar cada una de las historias. De tal manera que un trabajo de síntesis en búsqueda de ser más concreta, podría fortalecer a una obra con todo el potencial de transformar a quien lo observa.

“El dolor es sólo un estado de resistencia.”

Proyecciones sobre una pantalla mostrando diálogos y acotaciones de la obra, una grotesca marioneta de lobo para darle voz a uno de los más grandes villanos de la Segunda Guerra Mundial, exploraciones corporales que llevan al límite a los actores en su fisicalidad y emociones, video simultáneo de una mujer que está siendo torturada y fuego que libera. Cada una de las decisiones que toma Almanza para la dirección de “Tränenpalast” es interesante y bien lograda tomadas por separado. Sin embargo, al unir cada uno de los múltiples y variantes estímulos escénicos dentro de la propuesta, el resultado es una aglomeración de elementos que terminan por ser agotadores y evidencian una cierta condescendencia hacia el espectador en un intento por explicar y dejar en claro todo lo que se está mostrando. Una evaluación donde se considere que menos es más, permitiendo que sea la actoralidad y el texto lo que hablen podría llevar el montaje a un producto mucho más elegante y menos recargado.





“En la vida real el olor a sangre es tan penetrante que te impide pensar.”

Una última escena donde los actores, frente al público, se muestran tal y como son, dejando atrás sus personajes, para denunciar con lágrimas en los ojos la urgencia del mensaje que quieren transmitir me obliga a reevaluar todo el montaje gracias al profundo impacto que me provocan los actores con su absoluta verdad. Al menos, casi todos. Un montaje tan impresionantemente demandante de sus participantes como lo es “Tränenpalast”, tanto a nivel físico como emocional, exige que cada uno de los actores se vulnere, abra sus heridas y las deje al descubierto para asombro y horror de los espectadores sin el más mínimo asomo de falsedad. Resulta admirable como casi todos los miembros del elenco, conformado por Delia López, Rocío Ramírez, Jaide Galicia, Alejandro Arenas e Israel Sosa, consiguen esto con creces a pesar de que sí exista la presencia de pretensión escénica en un actor, aquel encargado de una violación en escena y que, al terminar la función, se levantó a dar gracias con una enorme sonrisa mientras que el resto de los actores apenas si podían levantar la cara del dolor que todavía les embargaba el alma, demostración contundente de lo poco que le sucedió al interprete durante la obra. Sin vulnerabilidad y sin fractura “Tränenpalast” no funciona, todos y cada uno de los involucrados lo tiene que entender y aplicar.

“Tú serás quien me vea morir.”

Tränenpalast, el palacio de las lágrimas, la estación de trenes situada justo en la frontera entra las dos alemanias tras la construcción del muro de Berlín. Un holocausto que aún se llora y que se repite una y otra vez que no se debe de olvidar jamás. Nombres de tantas víctimas que ya no se recuerdan, objetos tirados como basura que alguna vez fueron un tesoro para alguien que vio su vida acabarse bajo el calor de una bala, en manos de un psicópata, por el golpe de una mujer aterrada. Cómo quisiera pensar que aprendimos algo de todo eso, cada día se confirma que no sólo hemos olvidado todo, cada vez somos capaces de descender más.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Tränenpalast”

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Josué Almanza

ACTUAN: Delia López, Rocío Ramírez, Jaide Galicia, Alejandro Arenas, Israel Sosa y Ludwig Berlinea (alternando funciones).

DÓNDE: Foro La Gruta dentro del Centro Cultural Helénico.

DIRECCIÓN: Avenida Revolución 1500, Colonia Guadalupe Inn.

CUÁNDO: Viernes 20:30 hrs.

COSTO: $150. Boletos disponibles en taquilla y Ticketmaster.

DURACIÓN: 105 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con valet parking. La Gruta es el espacio alternativo del Centro Cultural Helénico. Les recomendamos revisar su extensa cartelera.

 

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Juan Carlos Araujo

El mundo es un lugar horrible, horrible. Eso no significa que yo tenga que ser una persona horrible. EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS ALEJANDRO JODOROWSKI

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