RÉQUIEM

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Para quienes quieren ser testigos de un enfrentamiento entre la fe, la venganza y la justicia.

RÉQUIEM

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

“Hoy es un día oscuro.”

Afuera llueve y las protestas no paran ante el muy cuestionable acto que está a punto de cometerse en nombre de la justicia. Algunos lo consideran necesario, otros una abominación. Lo cierto es que, a menos que un juez decida aceptar una apelación, la ejecución se llevará a cabo. En el interior de la penitenciaria, una abogada tiene que lidiar con sus problemas familiares mientras espera a que se lleve a cabo la sentencia. Una visita inesperada está a punto de poner todo su sistema de valores en la balanza.

“Nadie gana en esta historia.”

Discriminación racial, controversias sobre la pena de muerte y el concepto mismo de lo que significa la justicia son algunos de los temas que el dramaturgo Reynolds Robledo aborda en su obra “Réquiem”. Ambientada en los Estados Unidos, específicamente en el estado de Texas, el autor plantea un encuentro entre una abogada y un sacerdote en el día en que se va a llevar a cabo una ejecución que podría cambiar el curso de las leyes de ese país dadas las circunstancias tan únicas del caso. El resultado es una discusión filosófica interesante y bien sustentada, al mismo tiempo cargada de conflicto pero manipuladora y en peligro de caer en la perorata, que remite a la obra La Última Sesión de Freud o a la película Dead Man Walking del director Tim Robbins, así como a la obra Lobos Por Corderos del mismo Reynolds.




“Mi trabajo es que se haga justicia.”

Con ascendencia mexicana, un hijo adolescente en problemas y enfrentando una fama no deseada debido al caso que acaba de ganar, la fiscal Emma Solis ahora tiene que lidiar con el padre Michael Banks quien la cuestiona sobre temas como el arrepentimiento y la venganza. Entre cigarros no permitidos y llamadas con urgencia al juez encargado del caso, la licenciada Solis verá todo sus sistema de valores resquebrajarse por las razones menos esperadas. Contenido dentro de una trama bien elaborada, con los giros de tuerca necesarios para mantener la atención del público entre las disertaciones del sacerdote y la abogada, se encuentra el mayor valor de “Réquiem”: la construcción de sus personajes. Ambos fallidos y en busca de alcanzar sus propios fines, Solis y Banks son capaces de mostrar sus lados más vulnerables con la misma facilidad con la que defienden hasta sus últimas consecuencias aquello en lo que creen. Es en este punto donde sale a relucir la capacidad de Robledo para crear seres redondos y creíbles, víctimas de sus propios demonios internos.

“No hay perdón sin arrepentimiento.”

Sentado en un sillón, mientras come su almuerzo, el padre Banks trata de sacarle plática a la fiscal en un intento por ser amable o de obtener información que pudiera fortalecer sus argumentos más adelante. La abogada, haciendo uso de toda su paciencia, responde afablemente mientras no deja de lidiar con sus problemas familiares y con un evento inesperado que podría poner en alto la ejecución. La dirección que Enrique Singer realiza en “Réquiem” apuesta por el texto, por que el peso de las palabras sea recibido de lleno por el espectador, por un montaje elegante y sin aspavientos que en su sencillez radica su acierto. Entendiendo a la perfección que acción no significa movimiento, implementando un ritmo que no apresura en nada el flujo de la trama y estableciendo un ritmo deliciosamente realista, Singer fortalece las palabras de Robledo y las lleva a un lugar libre de melodrama, cargado de tensión dramática más por el subtexto que por lo que sucede en escena.




“No estamos aquí por las leyes de Dios.”

En su tono de voz se puede ir descubriendo como la fiscal Emma Solís va poco a poco perdiendo la compostura a medida que el supuestamente bonachón sacerdote la cuestiona con cada vez más dureza. Es en el temblar de sus manos, en la necesidad de fumar uno o dos cigarros, en su caminar de un lado a lado que se va revelando como la fachada se va resquebrajando, hasta el momento en que el derrumbe sea inminente. El ejercicio de contención que realiza Ludwika Paleta en el papel protagónico de “Réquiem” es el punto más destacable y admirable de la puesta en escena. Como una abogada exitosa y en control de sus emociones, Paleta demuestra que no es necesario el uso de grandes acentos o aspavientos para entregar una interpretación cargada de honestidad y realismo, conflictuada por sus circunstancias, empecinada en mantener la calma mientras sus esquemas se vienen abajo como un castillo de barajas. A su lado, Hernán Mendoza entrega una igualmente valiosa actuación como el padre Banks, una que podría alcanzar el mismo nivel que el de Paleta si no hace uso de la hipérbole dramática a la hora de confesar uno de sus más grandes y oscuros secretos. Sin embargo, Mendoza resulta un gran contrapeso y equilibrio actoral a lado de su compañera de escena, dando como resultado una dupla de enorme fuerza.

“El odio es contagioso.”

Soy un hombre que abiertamente repudia todo aquello que esté conectado con la iglesia católica, una institución que me condena por el simple hecho de existir. Los discursos de bondad y generosidad al prójimo me resultan profundamente hipócritas siendo que también lanzan mensajes de odio contra todo aquello que va en contra de sus preceptos morales. La justicia, la del hombre y no la de Dios, es la que nos mantiene alejados de la barbarie. Estemos de acuerdo con ella o no, sea aplicada de manera correcta o no, debemos de seguirla o corremos el riesgo de convertirnos en bestias. Eso no lo dice la Biblia, lo dice el sentido común.

 

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Réquiem”

DRAMATURGIA: Reynolds Robledo

DIRECCIÓN: Enrique Singer

ACTUA: Ludwika Paleta y Hernán mendoza.

DÓNDE: Sala B de La Teatrería.
DIRECCIÓN: Tabasco 152, Colonia Roma.

CUÁNDO: Viernes 20:00 y 21:30, Sábado 18:30 y 20:30, Domingo 17:30 y 19:30 horas. Hasta el 28 de Octubre.

COSTO: $600, $500 y $400. Boletos en taquilla y www.lateatreria.com

DURACIÓN: 70 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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