MI CENA CON ANDRÉ

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Para quienes quieren acompañar a dos amigos en una plática existencialista sobre el teatro y la vida.

MI CENA CON ANDRÉ

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

 

“La vida de un dramaturgo es dura.”

Una reunión no deseada en un restaurante caro con una persona que se ha tratado de evitar por años podría ser el inicio de una fascinante velada. El arte de conversar, de intercambiar opiniones equidistantes sobre la vida y la muerte, el teatro y la realidad o en una búsqueda por encontrarle el significado a un oso de peluche o a un cobertor eléctrico se mezcla con un buen vino y exquisita comida en un intento, quizás vano, por desentrañar el misterio de la vida misma antes de que llegue la cuenta.

“No sabía si podría soportar toda una comida con él.”

Una plática ficticia entre el reconocido director de teatro André Gregory y el afamado actor y dramaturgo Wallace Shawn en el Café des Artistes de Manhattan dio como resultado en 1981 la película “Mi Cena con André”, considerada por muchos críticos de cine como una obra maestra de cinematografía. Lo que a primera instancia pareciera una simple charla entre colegas y amigos poco a poco va revelando de manera potente y honesta las visones contrastantes y fascinantes de ambos creadores escénicos sobre el estado del teatro actual y la vida misma en un ejercicio carente de todo objetivo más allá del de intercambiar opiniones entre copas de vino.

“Siento algo de repulsión por todo esto.”

La adaptación a teatro de “Mi Cena con André”, bajo la traducción de Rodolfo Obregón, busca ser lo más fiel al material original tratando de recrear por completo la atmósfera de intimidad entre ambos personajes que se logra en el filme. Esto se consigue a través de una propuesta absolutamente realista donde el espectador se convierte en un comensal más del restaurante neoyorquino, donde podrá degustar la misma comida que cenan André y Wally y beber un poco de vino. Al mismo tiempo, el público juega el importante papel de voyerista en una conversación sostenida entre un hombre que encontrado sus respuestas en la espiritualidad de la naturaleza y otro que disfruta los pequeños placeres que otorga una vida citadina.

“Encuentro cada vez más perturbador el mundo en el que vivimos.”

La dirección conjunta de los también actores Boris Schoemann y Manuel Ulloa Colonia intensifica esta atmósfera de gran realismo al ser un montaje libre de toda pretensión o artificio. “Mi Cena con André” demanda del público su absoluta atención, no para desentrañar algún significado oculto detrás de las palabras de ambos artistas, sino para deleitarse en las peroratas que ambos ofrecen sobre experiencias vividas en un bosque de Polonia, en un poblado de Escocia donde los habitantes sostienen largas conversaciones con sus plantas o, en contraste, simplemente disfrutando de los placeres que provoca entrar a una cama calientita gracias a un cobertor eléctrico. A momentos cómica, a otros filosófica, pero siempre fascinante, la obra no es complaciente sino un reto para la atención de un espectador que se encuentra a la expectativa de un verdadero conflicto que simplemente nunca llegará.





“Estamos viviendo en un mundo imaginario creado por nosotros mismos.”

Una puesta en escena de la complejidad que conlleva “Mi Cena con André” requiere de actuaciones que sean capaces de ser casi naturalistas en su génesis para poder crear el ambiente de realidad que se presenta. Boris Schoemann en el papel de André resulta encantador e hipnótico en su pasión y fiereza, en su convicción excéntrica, incluso en su soberbia, mientras describe su experiencia para-teatral dirigiendo una colmena de 100 personas o en su búsqueda de sentido a El Principito. Por su parte, Manuel Ulloa Colonia se muestra incómodo a momentos, complaciente a otros, e incluso avergonzado con los demás comensales por la pasión de su compañero de mesa, en un estupendo trabajo como Wally. Ambos actores se entregan al escenario con una carga de verdad absoluta, libre de toda actoralidad, para encantar al espectador que a momentos no sabe a qué actor ver o simplemente cerrar los ojos y dejarse envolver por la fascinante plática que ambos sostienen.

“Las cosas de las que me estás hablando me rebasan.”

Mientras admiraba el gran trabajo realizado en “Mi Cena con André” no pude evitar pensar en las tantas y tantas horas de mi vida que he invertido platicando, a veces incluso discutiendo, con un hombre a quien respeto profundamente a pesar de que tenemos visiones increíblemente opuestas sobre cosas tan variadas como una película de Woody Allen o el significado que se puede esconder, o no, en una obra de Richard Viqueria. Esta crítica te la dedico a ti, mi querido amigo Xavier Villanova. Que la vida siempre nos de temas para reunirnos, tomar una copa y discutir sobre la vida.

 

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Ricardo Castillo Cuevas: entreteniafoto@gmail.com

DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Mi Cena con André”

DRAMATURGIA: Wallace Shawn y André Gregory.

TRADUCCIÓN: Rodolfo Obregón.

DIRECCIÓN Y ACTUAN: Boris Schoemann y Manuel Ulloa Colonia.

DÓNDE: Sala Novo

DIRECCIÓN: Madrid 7, Del Carmen Coyoacán.

CUÁNDO: Jueves 20:30 hrs.

COSTO: $250 entrada general. Incluye una copa de vino y una degustación. Aplican descuentos. Boletos en taquilla y en www.redticket.com.mx

DURACIÓN: 100 minutos sin intermedio

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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