MEMORIAL

Por  |  1 Comentario
COMPARTE!





Para quienes desean adentrarse al posdrama que existe entre un mamut y un meteorito.

MEMORIAL

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: José Jorge Carreón

“Dios no ha muerto, sólo no ha nacido.”

El masivo cadáver de un mamut caído por flechas es el testigo silente de una transacción comercial de dudosa calidad moral. Una máquina repetidora de gran belleza y valor comercial anda en puntas mientras recita las frases que se ha aprendido una y otra vez. La corrupción es total, los intereses son muchos, la decadencia sobrepasa los límites y la lógica se rebasa. Aquí, justo a lado de un meteorito humeante, en ese lugar donde un auto hundido está a punto de ser devorado por un monstruo acuático, la teatralidad se pondrá al límite del entendimiento y de toda razón.

“Nadie puede soportar la exigencia de ser feliz por más de un día.”

La vanguardia teatral denominada como posdrama cuenta, entre muchas otras características, con la particularidad de buscar un lenguaje teatral donde la dramaturgia lineal se encuentre ausente de toda narrativa tradicional. Bajo estas circunstancias, el espectador deje de lado su rol pasivo y cómodo de simplemente recibir información cómodamente sentado en su butaca en favor de convertirse en un interprete activo de toda una serie de estímulos escénicos que pueden o no ser entendidos por todos, pero que en definitiva busca la provocación. Es en este terreno donde Alberto Villarreal ha cimentado su teatro, es en este rubro donde se encuentra su más reciente obra como dramaturgo y director intitulada “Memorial”.

“Mi vida es la parte más aburrida de mí misma.”

Un despliegue escenográfico sencillamente impactante creado por el mismo Villarreal. Un escenario móvil en dos niveles que sube y baja al mismo tiempo que gira, un lago donde un automóvil se está lentamente hundiendo, un mamut muerto de tamaño natural y un humeante meteorito son el marco donde la no acción se llevará a cabo. Es en este universo surreal y absurdo llamado “Memorial” que la compra-venta de una joven con serias psicopatías se lleva a cabo entre dos seres de conducta francamente reprobable dentro de los cánones sociales comúnmente aceptables. Es aquí también donde un baile de cumbia con los ojos vendados sucede con absoluta belleza, una mujer vestida como personaje de la serie televisiva Baywatch acaricia el esqueleto de su mascota y donde se discuten los pormenores de existir en planilandia.





“No tengo principios, soy un hombre de finales.”

Alberto Villarreal ha creado en “Memorial” un espectáculo posdramático que deja atónito a quien lo observa. Cada uno de los elementos visuales que lo conforman provoca la imaginación, obliga a la reflexión y a buscar algún significado donde quizás no exista, lleva al límite al público ya sea en sus capacidades de recepción o en meramente su paciencia. Sin embargo, las tesis que plantea el creador escénico dentro de la dramaturgia, las críticas y los señalamientos no se encuentran a la misma altura de tan provocadora experiencia. Sí, hablar de quienes se benefician de la guerra, tratar un país en conflicto bélico como un atractivo turístico y el reducir a la figura de la mujer a moneda de cambio son punto álgidos para hablar, pero es en el cómo se plantean donde la experiencia se queda corta, sobre todo si se pone lado a lado de tan inmensa producción.

“Cuando yo hablo, tú eres lo que yo diga.”

Siguiendo la exploración escénica propuesta por “Memorial”, el elenco conformado por Mauricio Davison, Mario Balandra, Esmirna Barrios, Beatriz Luna y Alberto Santiago se apega en mayor o menor medida a una no-actuación. Mientras que las emociones se pueden desbordar en Esmirna Barrios como cuando discute su capacidad de libertad no existente, la pasividad que muestran Mauricio Davison y Mario Balandra al negociar los términos en que un padre vende a su hija sirve de claro contrapeso bajo el precepto de que sea el espectador quien le imprima las emociones a los personajes y no sean simplemente mostrados sobre el escenario. El resultado dista de ser equilibrado, pero ello no le resta interés a la alucinación distópica creada por Villarreal.

“No trate de meterme los dedos en la inteligencia.”

Los nuevos lenguajes teatrales siempre serán cuestionados y criticados por aquellos que no estén con la disposición de abrirse a las vanguardias. Yo confieso que en esencia soy uno de ellos y es por ello que cuando me enfrenté a “Memorial” busqué de inmediato a alguien con quien pudiera discutir la experiencia para poder llegar a mis propias conclusiones. Agradezco a Xavier Villanova por regalarme dos horas de debate y análisis. Estoy seguro que esa plática es justo lo que buscaba el autor y director de la obra al confrontarnos con su exploración escénica.

Búscanos en Facebook e Instagram como Entretenia
Twitter: @Entretenia




DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Memorial”

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Alberto Villarreal

ACTÚAN: Mauricio Davison, Mario Balandra, Esmirna Barrios, Beatriz Luna y Alberto Santiago.

DÓNDE: Teatro Juan Ruiz de Alarcón

DIRECCIÓN: Centro Cultural Universitario, Insurgentes Sur 3000.

CUÁNDO: Jueves y Viernes 20:00, Sábado 19:00 y Domingo 16:00 hrs. Hasta el 22 de Abril.

COSTO: $150. Boletos en taquilla y en www.teatrounam.com

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: Cuenta con estacionamiento. El Centro Cultural Universitario cuenta con una extensa cartelera en sus diferentes teatros, les recomendamos revisarla.

COMPARTE!
Juan Carlos Araujo

El mundo es un lugar horrible, horrible. Eso no significa que yo tenga que ser una persona horrible. EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS ALEJANDRO JODOROWSKI

1 Comentario

  1. Adrian

    10 abril, 2018 at 12:45 pm

    La obra para nada entra en el posdrama, hay personajes y una concatenación de eventos, el hecho de que el director meta rupturas con discursos y regrese a la historia no significa para nada que sea teatro posdramatico, considero que de las obras de Villarreal esta es la que es mas alejada de ese termino.
    Pero bueno vivimos en la generación reegetón/trap cualquier cosa que no sea entregada ya digerida se tiene que etiquetar de infumable, qué triste

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *