LA METÁFORA DE LAS AVES

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Para quienes quieren descubrir un universo chejoviano donde todos estamos conectados.

LA METÁFORA DE LAS AVES

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)

Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

 

“Las palabras no son lápices, no dibujan.”

Como cada jueves, hoy va a ser la lectura de poesía en casa de Patricia, se va a filmar una película porno, la gente muere y nuevas vidas se crean, matrimonios se colapsan, nuevas oportunidades de trabajo aparecen, carreras se terminan y hay reencuentros inesperados que no van a llevar a nada por más que ambas partes lo quieran con toda el alma. En este torbellino de aves muertas que llamamos vida, la metáfora de la existencia es una cadena que nos une a todos por igual, donde todo pareciera llevar a la nada.

“Yo me acuerdo de él como una anécdota.”

Tomando como fuente de inspiración los temas y la estructura contenidos en la obra maestra de Antón Chejov, La Gaviota, el escritor y director Eduardo Pavez Goye construye “La Metáfora de las Aves”, una exploración dramatúrgica constituida por siete escenas, aparentemente inconexas entre sí, que se concatenan por detalles tan aparentemente irrelevantes como una enciclopedia con un pájaro en la portada o una exposición de arte sobre la revolución rusa o por puntos tan profundos como la soledad de sus personajes, sus frustraciones compartidas o los deseos que albergan en su corazón pero que ninguno se atreve a gritar.

“Que no tengamos a la persona que queremos no es un drama, es una comedia.”

Un stripper que descubre que está entreteniendo la fiesta de dos grandes amigas, una ambiciosa bailarina que irrumpe en la casa de un afamado coreógrafo en el peor de los momentos, un matrimonio que recibe la mejor de las noticias de la mano de la peor de todas. A pesar de que “La Metáfora de las Aves” es ambiciosa en su pretensión dramatúrgica dada su búsqueda constante e incesante por transmitir la postura del autor en puntos como las relaciones interpersonales y el arte dentro del universo chejoviano que plantea, con resultados variantes de efectividad, la obra atrapa al espectador en un juego por demás inteligente de encontrar y unir justamente todos los diferentes referentes y variantes que hacen que todas las historias existan en armonía dentro del caos metafórico propuesto. El resultado es tanto divertido como doloroso, fascinante y motivante, principalmente para aquellos que logren entender las analogías con la obra de Chejov.





“Soy un fracaso como pareja.”

Un ventanal que protege de la lluvia, un entarimado de madera que hace las veces de todos los diferentes espacios donde se desarrolla la obra, ropa desperdigada por todo el alrededor del escenario y un manejo de luces que permite las transiciones entre escenas de manera orgánica y efectiva. Las decisiones que toma Eduardo Pavez Goye como director llevan a fortalecer “La Metáfora de las Aves” en una propuesta cargada de elementos teatrales como el que los actores se cambien de un personaje a otro a ojos del espectador. Ciertamente el ritmo de la puesta se irá robusteciendo con cada nueva función y el tono de cada una de las siete escenas se irá solidificando, pero el montaje es robusto, interesante y visualmente atractivo gracias a la clara visión que el director ha aportado a la puesta.

”Los artistas somos una mala inversión a la larga.”

Uno de los principales riesgos de montar una obra de teatro donde un mismo actor da vida a toda una serie de personajes es caer en el uso de trucos efectistas, pero poco creíbles, como el afectar la voz o los movimientos corporales para aparentar ser otra persona. “La Metáfora de las Aves” se aleja por completo de este recurso barato, permitiendo que sea el talento de cada uno de los participantes el encargado de crear variaciones sutiles en cada una de las seis o siete encarnaciones que interpretan, pero sin grandes cambios salvo el vestuario. De tal manera, Hamlet Ramirez se convierte con efectividad en un moribundo, en un actor porno capaz de untarse de aceite mientras escucha a su co-protagonista hablarle sobre sus desgracias, en un muy exitoso escritor o en un muy incómodo invitado de manera convincente y honesta consiguiendo risas o conmoviendo hasta las lágrimas en una poderosa escena final. Igualmente, Itari Marta y Verónica Bravo se transforman de maneras convincentes en toda una plétora de mujeres con una multitud de personalidades, defectos y virtudes que las llevan a tener con gracia una banda en la cabeza con un dildo pegado, ser capaces de congelar sus miradas en desesperación o dolor, o sencillamente proyectar la inmensa soledad que sienten mientras están a lado de la persona que aman.

“Todo esto no es más que una metáfora.”

Una exposición de arte sobre la revolución rusa puede ser un punto en común con otra persona como lo puede ser una enciclopedia con un pájaro en la portada o el odio por el rap. También lo puede ser la soledad que sentimos cuando se apaga la luz, el miedo que tenemos de perder a la persona que más amamos o esa persona que perdimos y que aun a la fecha recordamos. Son tantas y tantas las historias que se están contando en este momento que es inevitablemente encontrar esos engranes donde todos nos unimos en un remolino imparable que pareciera a momentos querer acabar con nuestra existencia. Es en decidir si volamos por salir adelante o si nos dejamos morir en lo que se verá la verdadera diferencia.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “La Metáfora de las Aves”

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Eduardo Pavez Goye

ACTÚAN: Itari Marta, Hamlet Ramírez y Verónica Bravo.

DÓNDE: Foro Shakespeare.

DIRECCIÓN: Zamora 7, Colonia Condesa. A dos cuadras de Metro Chapultepec.

CUÁNDO: Viernes 20:30 hrs.

COSTO: $360 entrada general. Boletos en taquilla y ticketmaster.

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.

 

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Juan Carlos Araujo

El mundo es un lugar horrible, horrible. Eso no significa que yo tenga que ser una persona horrible. EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS ALEJANDRO JODOROWSKI

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