HAMBRE

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Para quienes desean atestiguar la bestialidad que surge cuando hay que sobrevivir o ser leal.

HAMBRE

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)

“Deja de comportarte como una cachorra.”

Algo muy malo ha pasado. Hannah no se mueve, no reacciona a los ladridos. Su cuerpo huele a pastillas, hay frascos de medicinas a su alrededor. Bull, Border y Cocker están esperando pacientemente a que se levante y los lleve a pasear, a que llene sus platos con comida y les ofrezca un poco de cariño. Nada de eso va a pasar. Las tripas rugen, la necesidad de ir al baño cada vez más difícil de controlar, y en muy poco tiempo habrá que tomar decisiones de las que no sencillamente habrá marcha atrás.

“Olvídense del paseo de hoy.”

Tres perros atrapados en un departamento de Polanco tras el suicidio de su dueña es el punto de partida sobre el que la dramaturga Jimena Eme Vásquez construye “Hambre”, una historia donde el instinto de supervivencia y el concepto de lealtad son llevados al límite. Desde lanzar la pelota para pasar el tiempo o intentar comer hojas de papel para alimentarse, hasta ataques violentos entre los animales cautivos en su desesperación por sobrevivir o defender lo intocable, la escritora desarrolla una buena narrativa que atrapa al espectador en una justa mezcla de morbo e interés. Sin embargo, el flujo de la misma se ve a a momentos empantanada por escenas que pudieran ser simpáticas en teoría, como el discutir el percance de una pierna de cordero o un juego de Basta con razas de perros, pero que realmente no aportan nada a la progresión dramática. De la misma manera, premisas importantes dentro de la obra como lo que se refiere a la inteligencia de las diferentes razas de los perros cae en el peligroso terreno de la perorata filosófica al ser más discursiva que una aportación a la trama.

“Para ti el amor significa que te avienten una pelota y ya.”

Un perro ya viejo con problemas para caminar por su cadera, una alzada Cocker que no supera el abandono de su dueña anterior y una cachorra hiperactiva que no puede entender que aquello que más ama ha dejado de existir. Más allá de un simple melodrama construido desde la óptica de tres perros, lo que “Hambre” propone es el camino hacia el infierno de una de estas tres mascotas, tal y como lo viviera el personaje que interpreta Michael Douglas en su película Un Día de Furia de 1993. Este inesperado hecho eleva la trama de lo anecdótico y grotesco a lo fascinante y perturbador, de algo lejano a un espejo distorsionado en que cualquier espectador se podría ver reflejado.





“Hay perros que somos de un solo dueño.”

Un cuerpo en proceso de descomposición acostado en una cama es sugerido con tan sólo el ligero asomo de un poco de pelo cano desde la base del mueble; un vestuario canino que se aleja por completo del disfraz y que apela a la convención escénica con una buena paleta de colores; una cocina fuera de escena que se crea a partir del ruido de utensilios a lo lejos. La dirección de Fernando Reyes en “Hambre” es bien lograda tanto en ritmo como en tono, dejando que la descomposición de cada uno de los personajes, ya sea física o psicológicamente, se desarrolle de manera orgánica y creíble. De igual manera, es de notar el manejo del espacio y la creación de ambientes que provocan la sensación de encierro en la que se encuentran los perros. La iluminación y musicalización de la puesta en escena necesita ser más pulcra y precisa para que en verdad aporten algo a la propuesta y no meramente la ensucien.

“¡Atacaste a tu propia especie!”

Despistada, casi oligofrénica en un principio, la perrita supuestamente más inteligente del grupo poco a poco va sufriendo una transformación que desembocará en una bestia desquiciada capaz de las peores atrocidades. Esto se nota desde en su andar hasta en la manera en que su mirada se centra en su posible víctima mientras se encuentra sentada enfrente de una barra de exquisito y mortal chocolate. “Hambre” es un vehículo para la actriz encargada de darle vida a Border si es capaz de encarnar el tan complejo camino destructivo por el que pasa la muy leal cachorra. Alejandra Reyes consigue justamente eso, con resultados sólidos y sostenidos a lo largo de cada una de las transiciones por las que pasa su personaje, siendo tierna y exasperante en un inicio, confundida y angustiada después, hasta llegar a ser la más feroz de las criaturas. A su lado, Juan Carlos Medellín adopta el papel de Bull con cansancio, pesadez, fastidio y un tanto de sabiduría, todas características del personaje que interpreta con verdad. El elenco lo completa una casi flemática Fernanda Aragón como la muy alzada Cocker quien funciona como un contrapeso excelso en relación al papel interpretado por Reyes. Adicionalmente, es de notar que ninguna de las actuaciones se sustenta en tratar de imitar perros, salvo unos cuantos y muy bien empleados guiños. La convención de que los actores son perros se establece en el minuto uno, la actuación se desarrolla a lo largo de la obra sin tener que ser condescendientes con un público que acepta dicha convención con gusto.





“El hambre saca lo peor de nosotros.”

Bola, Dyke, Blackie, Binka, Oso y un gran número de perros que han pasado por mi vida a lo largo de los años. Bellos y fieles animales que fueron compañía y amor absoluto durante su estancia en mi vida. Hoy los recuerdo a cada uno de ustedes con amor y nostalgia. Creo que les di siempre lo mejor que pude, empezando por asegurarme de que siempre tuvieran comida en sus platos y nunca, en ningún momento pasaran un segundo de… hambre.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Hambre”

DRAMATURGIA: Jimena Eme Vázquez

DIRECCIÓN: Fernando Reyes

ACTUA: Alejandra Reyes, Juan Carlos Medellín y Fernanda Aragón.

DÓNDE: Teatro La Capilla

DIRECCIÓN: Madrid 7, Del Carmen Coyoacán.

CUÁNDO: Miércoles 20:00 hrs.

COSTO: La obra se apega al programa de “Precio Justo” donde el espectador tiene la libertad de decidir el precio a pagar por su boleto. Los costos van de $300 a $50. Entrada general. Boletos en taquilla y en www.redticket.com.mx

DURACIÓN: 80 minutos sin intermedio

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking. Les recomendamos revisar el resto de su cartelera.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años de experiencia en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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