HÁBITOS OCULTOS

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Para quienes quieren carcajearse con la irreverencia que se vive en un convento muy cabaretero.

HÁBITOS OCULTOS

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)

Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

“Este no es un convento normal y ya lo verán.”

El convento de las monjas de Santa Ágata Mártir está pasando por una época muy difícil económicamente y el rompope nomás ya no se vende como antes. Más ahora que el Cardenal le acaba de informar a la madre superiora que ya no le va a pasar sus hostias psicotrópicas de forma gratuita. Hay que buscar desesperadamente nuevas formas de generar ingresos para que las hermanas puedan seguir manteniendo su muy humilde estilo de vida y sobre todo para que la madre superiora no se quede sin su línea directa con el señor. Tal vez esa prostituta que acaba de matar a alguien del público pueda ser la solución.

“Recibo al señor adentro de mí, uno diferente cada hora.”

El sexo y la religión siempre han sido una excelente combinación a la hora de hacer cabaret, sobre todo si se le imprime una pequeña dosis de crítica política y unas cuantas canciones. “Hábitos Ocultos” de la Compañía Teatral Perdición Cabaret logra esto con creces y enorme comicidad en un espectáculo tanto irreverente como divertidísimo que no tiene miedo de llevar hasta las sus últimas consecuencias una denuncia hacia la inmensa hipocresía que existe hoy en día dentro de la iglesia católica.

“Es que no es casual, soy sensual y un poquito sexual.”

El encuentro entre Sor Rita, una monja muy devota con cierta afición a los placeres sado-sáficos, y una prostituta de barrio es el muy simpático punto de partida de donde arranca “Hábitos Ocultos”. Como buen show de cabaret, la farsa es el tono que se establece desde la dramaturgia, claramente palpable en el personaje de la madre superiora, una esposa de Cristo perversa, hedonista, avariciosa y ligeramente adicta quien con sus tacones reminiscentes a las zapatillas de rubí de Dorothy o su collar de perro alrededor del cuello lleva al público a soltar sendas carcajadas una y otra vez. Por si esto no fuera ya suficiente, un buen repertorio musical que incluye “Suavecito” y una muy devota versión de “La Chica Ye Ye” se suman a la dramaturgia fortaleciendo la puesta con su ingenio y simpatía.





“Perdona nuestros arrimones, así como nosotros perdonamos a los que nos la arriman.”

Con un escenario sumamente pequeño y un angosto pasillo entre los asistentes para movilizar a los actores, el director Oscar Olivier consigue los mejores resultados posibles dentro de los elementos que tiene a su alcance, aun cuando el ritmo se ve afectado, sobre todo en las transiciones entre escenas. A pesar de esto, “Hábitos Ocultos” fluye y funciona como puesta en escena, principalmente gracias al muy bien logrado tono fársico que la dirección potencializa y fortalece ya sea con unas medias de red bien puestas, con una arriesgada pero efectiva participación del público o sencillamente con soluciones de lo más creativas para simular una zona de detención en el MP.

“¡Podemos vender prepucios de Jesús!”

La mirada de fervor religioso que muestra Alan Benitez como Sor Rita es igual de divertida que la de asco y fastidio que expresa la prostituta convertida en la hermana Sor Raymunda en voz de Gilda Valderrábano. Ambos consiguen constantemente risas de los espectadores quienes gozan con la desfachatez e irreverencia con que se burlan de todo lo considerado sagrado por la santa iglesia. Sin embargo, nada es comparable con las sendas carcajadas que provoca Omar Olvera como una madre superiora con la capacidad de escandalizar por su irreverencia y vicios carnales. Los tres talentos sobre el escenario consiguen que “Hábitos Ocultos” sea una delicia para quienes no temen de burlarse de una de las instituciones más intocables de este sociedad guadalupana.

“Cuando una persona delira lo llaman locura, cuando lo hacen muchos: religión.”

Aun cuando creo fervientemente en Dios, no soy católico. De hecho, trato de alejarme de todo aquello que tenga que ver con la iglesia a menos de que sea una ocasión para reírme a pierna suelta, como suele suceder muy comúnmente en el cabaret. Menciono esto a razón de que rara vez me siento escandalizado o shockeado cuando se trata de estos tan susceptibles temas. “Hábitos Ocultos” me hizo reír mucho, más por el gran nivel de irreverencia que se atreve a manejar al mezclar la religión no sólo con temas de sexualidad, sino con drogadicción, tele mercadeo y la explotación de las masas incultas para conseguir dinero en nombre de Dios. Aplaudo el ingenio y el valor, la comicidad y el atrevimiento con que este talentoso grupo de creadores escénicos critican al opio del pueblo bajo el manto sagrado del escenario. Amen.

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Ricardo Castillo Cuevas: entreteniafoto@gmail.com




DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Hábitos Ocultos”

DRAMATURGIA: Perdición Cabaret

DIRECCIÓN: Oscar Olivier

ACTÚAN: Alan Benitez, Omar Olvera y Gilda Valderrábano.

DÓNDE: Teatrino del Foro Shakespeare

DIRECCIÓN: Zamora 7, Colonia Condesa.

CUÁNDO: Sábados 20:00 horas.

COSTO: $250. Boletos en taquilla y en www.ticketmaster.com.mx

DURACIÓN: 90 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.

 

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Juan Carlos Araujo

El mundo es un lugar horrible, horrible. Eso no significa que yo tenga que ser una persona horrible. EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS ALEJANDRO JODOROWSKI

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