ESE RECUERDO YA NADIE TE LO PUEDE QUITAR

Por  |  0 Comentarios
COMPARTE!

Para quienes entienden que tanto en la vida como en Chéjov, a veces no pasa nada.

ESE RECUERDO YA NADIE TE LO PUEDE QUITAR
“Voy a leer, ¿me pones la luz?”
 

Cinco actores, o al menos eso dicen ser, se han juntado, como lo han hecho por más tiempo del que van a aceptar, para, una vez más, hacer lecturas dramatizadas de la obra de teatro que algún día van a montar, no pregunten cuándo. El humo del cigarro, el olor a cerveza, el pan tostado regado por todo el lugar, el ruido de los chicharrones siendo masticados, todos ellos testigos silenciosos de las buenas intenciones recubiertas de rutina, aburrimiento y pasividad que les impedirá avanzar del lugar a donde están completamente anclados. Al igual que Masha y sus sueños de llegar a Moscú, este proyecto jamás se hará realidad.

“Lo único que yo creo es que Chéjov es así de cansado.”
 

Tras el éxito de “Lo Único que Necesita una Gran Actriz es una Gran Obra y las Ganas de Triunfar”, una fascinante reinterpretación a partir de “Las Criadas” de Jean Genet, la compañía teatral Vaca 35 continúa experimentando lenguajes escénicos a partir de la deconstrucción de clásicos de la dramaturgia. En esta ocasión, se han dado a la tarea de explorar y destilar la esencia misma detrás de una de las obras maestras de Antón Chéjov, “Las Tres Hermanas”, con la creación colectiva “Ese Recuerdo ya Nadie te lo Puede Quitar”.

“No siento que las lecturas estén avanzando.”
 

El enorme peso de la rutina, de lo cotidiano, la pasividad y la imposibilidad del cambio por la simple razón de que nadie hace nada para cambiar son temas recurrentes en el teatro chejoviano. “Ese Recuerdo ya Nadie te lo Puede Quitar” toma esa esencia para inyectársela a cinco actores que están enfrascados fútilmente en el trabajo de mesa para montar justamente “Las Tres Hermanas” de Chéjov. Lecturas vacías de fragmentos de la obra caen en oídos sordos que aplauden más por reflejo que por un verdadero gusto o siquiera interés en lo que se acaba de interpretar; cualquier excusa es excelente para detener el proceso y discutir, filosofar, pelear o simplemente echar desmadre, llenando los vacíos temporales que deberían ser mejor aprovechados; gritos, risas, halagos e insultos vuelan por todo el lugar en un espiral eterno que no llegará más allá de la promesa de verse mañana, continuar trabajando sin sentido para lograr absolutamente nada.

“Pero cada vez estamos como más fluidos, ¿no?”
 

La dirección de Damián Cervantes es precisa al capturar el naturalismo que también es característico del teatro de Chéjov. La línea entre la actuación, el trazo escénico y la teatralidad se difumina con la realidad, creando la ilusión de que uno en verdad ha invadido un espacio donde cinco actores están preparándose para un montaje el cual algún día llegaremos a ver, y no que ésta es la representación misma. La verdadera magia detrás de “Ese Recuerdo ya Nadie te lo Puede Quitar” es que es teatro libre de todo artífice, lo cual ya es un artífice en sí, para convertirnos en voyeurs de una rebanada patética de realidad.

“¡No nos estamos escuchando!”
 

Nada de esto podría ser posible sin un comprometido trabajo actoral por parte de los cinco talentos detrás de “Este Recuerdo ya Nadie te lo Puede Quitar.” La intensidad con que cada uno lee su parte de la obra es directamente proporcional con el aburrimiento y fastidio con que escuchan a los demás; la flojera con que se mueven para poner un pan en el tostador, que a fin de cuentas ni se lo van a comer, se contrasta con la euforia con que recrean una marcha gay o la pasión con que discuten la condición de vida de los elefantes en un circo. Pero lo verdaderamente fascinante es que durante todo este caos, nada parece actuado, todos y cada uno de ellos son ellos mismos, o al menos eso es lo que parece, lo cual intensifica muchísimo más la ficción de esta eterna rutina. Aún en momentos de crisis, la imposibilidad de bajarse de una silla de treinta centímetros de altura, escena de enorme ridiculez y comedia, la naturalidad con que los cinco involucrados abordan el momento resulta inquietante al simplemente no parecer que están actuando.

“¡Siempre es lo mismo!”
 

Recuerdo perfectamente cuando hace casi veinte años leí por primera vez “Las Tres Hermanas” de Chéjov, antes de entrar a la universidad. Recuerdo la manera en que mi emoción se convirtió en confusión y luego fastidio a medida que mi enorme sonrisa se deformaba a un gesto de asco. “¡En esta estúpida obra no pasa nada!” fue mi grito de rabia mientras lanzaba el pobre libro de “Sepan Cuántos…” de Editorial Porrúa por los cielos. Tardé algunos años y muchas clases en apreciar la verdadera genialidad detrás de uno de los máximos dramaturgos del siglo XIX, en entender que escribir sobre la nada implica mucho.

“Los procesos son así.”
 

¿De qué trata “Ese Recuerdo ya Nadie te lo Puede Quitar”? De nada. De cinco actores haciendo absolutamente nada. Sin embargo, el recuerdo que yo me llevo es memorable y será atesorado en mi mente en ese espacio que reservo para las grandes experiencias teatrales en mi vida. El teatro lo es todo, aun cuando no sea nada.

Búscanos en Facebook y Foursquare como Entretenia

Twitter: @Entretenia
Juan Carlos Araujo: entreteniateatro@gmail.com
Ricardo Castillo Cuevas: entreteniafoto@gmail.com

DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

 

OBRA: “Ese Recuerdo ya Nadie te lo Puede Quitar.”
DRAMATURGIA: Creación colectiva a partir de “Las Tres Hermanas” de Antón Chéjov.
DIRECCIÓN: Damián Cervantes
ACTÚAN: Diana Magallón, José Rafael Flores, Mari Carmen Ruiz, Gabriela Ambriz y Héctor Hugo de la Peña.
DÓNDE: Foro Casualmente dentro del Teatro El Milagro.
DIRECCIÓN: Milán 24, colonia Juárez. Entre Lucerna y General Primm.
CUÁNDO: Sábados y Domingos 21:30 hrs. Cupo limitado.
COSTO: $180 entrada general. 50% descuento a estudiantes, maestros e INAPAM. $60 descuento a estudiantes y maestros de teatro y vecinos de la Colonia Juárez.
DURACIÓN: 50 minutos sin intermedio.
DATOS DEL TEATRO: El Foro Casualmente se encuentra dentro del Teatro El Milagro, donde pueden encontrar otras opciones en su cartelera. No cuenta con estacionamiento o valet parking.
COMPARTE!
Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *