DON ARAÑA

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Para quienes entienden que el balón puede ser la solución a la miseria.

DON ARAÑA

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (@RiAlCastillo)

 

“El juego ha sido bueno conmigo.”

En la cancha todo está bien. No hay miseria, no hay dolor, no hay pobreza o deseos frustrados. Siempre y cuando se pueda correr persiguiendo un balón, detenerlo antes de que entre a la portería, o darle la patada que llevará al equipo a la victoria. Poco importa si la vida ha sido difícil o los golpes de un padre han dejado cicatrices indelebles en el alma, las lágrimas de sueños que se han muerto bajo la dura realidad de tener que usar cartón bajo los calcetines, si al pisar el rectángulo sagrado todo se olvida y uno puede escapar de lo que tanto duele. Eso que otros llaman vida no tiene sentido sin un balón a punto de poncharse rodando por la cancha, sin unos tacos gastados en los pies y sin una sonrisa en la boca producto de poder jugar fútbol.

“¿Por qué se ennecian en convertirnos en lo que no queremos ser?”

La pasión que genera el deporte más popular del mundo se contrapuntea directamente con la miseria en la que vive un hombre mejor conocido como El Araña, mote que recibe en homenaje a un jugador ruso que el mismo Araña confiesa adorar. Desde la violencia familiar hasta los daños provocados por el alcohol bebido para escapar de tan dura realidad, “Don Araña” de Marco Vidal es un potente y honesto monólogo que, con un muy bien llevado sentido del humor, lleva al público a entender lo que es el más puro amor por la cancha.

“Yo soy de los jugadores que se ensuciaron en terregales.”

Una familia mexicana que discrimina a un bebé por haber nacido prietito, un hijo desesperado por el afecto inexistente de un padre, un hombre que ha encontrado la solución perfecta a sus problemas a través de vivir entre dos porterías. La temática que plantea Vidal en “Don Araña” es cruda sin duda, sin concesiones y directo a la zona más ponzoñosa de la pobreza. Sin embargo, la muy inteligente manera en que es contada la anécdota, sazonada con un humor tanto negro y ácido como simplemente encantador, crea un sólido equilibrio en la dramaturgia que permite el divertimento al mismo tiempo que lleva a una reflexión profunda.





“Si el juego no es limpio, es juego… es perversión.”

Convertido en un niño con una paleta Tutsi Pop en la mano, El Araña toma a un miembro del público para que se convierta en su generoso padrino. La escena siguiente es un juego de roles de los más divertido donde un niño termina privado del berrinche que lanza y el espectador elegido con un rico caramelo en la boca. La dirección del mismo Vidal le imprime a “Don Araña” una fluidez y ritmo sostenido e implacable que lleva al límite al personaje tanto en la comedia como en el patetismo de su existencia. Con una bien cuidada participación del público y la explotación absoluta de la corporalidad actoral, Vidal consigue que la propuesta escénica esté a la altura de su propio texto, incluso fortaleciéndolo a nuevas alturas.

“Un minuto de silencio por aquellos jugadores que ya morimos en una cancha.”

Un entrenamiento antes de entrar a la cancha que lleva a Don Araña a hacer abdominales mientras le lanza el balón de futbol a un miembro del público, una franca y enardecida discusión de por qué el futbol no es lo mismo en Estados Unidos que en México, un momento de absoluta intimidad entre un muy cansado hombre y una botella de Sidral Mundet. A pesar de un texto sólido y una muy buena dirección, el verdadero brillo detrás de “Don Araña” se encuentra en la entrega absoluta a la puesta en escena que muestra Martín Becerra en el escenario. Más allá de una corporalidad que sorprende y de un carisma encantador que se recibe con risas en las butacas, la capacidad de Becerra de quebrarse emocionalmente segundos después de haber arrancado carcajadas y con gotas de sudor cayendo cuantiosamente de su sien por las exigencias físicas de la obra, es sencillamente admirable y digna de respeto. Becerra es un actor comprometido con sus personajes, hecho que he podido atestiguar en múltiples ocasiones, pero que en este montaje es demostrado con absoluta contundencia.

“Lo que natura no te dio, lo recuperas con esfuerzo.”

Pocas cosas me resultan más ajenas a mi vida que el futbol. Nunca me ha interesado, no entiendo la pasión frenética que provoca, jamás pisaría voluntariamente un estadio para ver un juego. Sin embargo, los trabajos teatrales que he aplaudido en torno a tan misterioso tema siempre me han parecido fascinantes. “Don Araña” es, gracias a su inmensa verdad contada de manera tan honesta y divertida a la vez, posiblemente uno de los mejores.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Don Araña”

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Marco Vidal

ACTUA: Martín Becerra

DÓNDE: Sala Novo

DIRECCIÓN: Madrid 7, Del Carmen Coyoacán.

CUÁNDO: Lunes 20:00 hrs.

COSTO: La obra se apega al programa de “Precio Justo” donde el espectador tiene la libertad de decidir el precio a pagar por su boleto. Los costos van de $250 a $50. Entrada general. Boletos en taquilla y en www.redticket.com.mx

DURACIÓN: 45 minutos sin intermedio

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking. Les recomendamos revisar el resto de su cartelera.

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Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

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