DESDE LA RIBERA SALVAJE

Por  |  0 Comentarios
COMPARTE!




Para quienes quieren enfrentar un monólogo sobre la enfermedad, la pérdida, la muerte, pero sobre todo, sobre la vida.

DESDE LA RIBERA SALVAJE

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)
Fotografías: Ricardo Castillo Cuevas (RiAlCastillo)

 

“Creo que estaba vivo cuando morí.”

Él ha muerto. La causa: la misma que se encargó de llevarse a su padre. Desde su fría morada, quien en vida fuera un crítico literario ahora reflexiona sobre esa terrible enfermedad y la manera en que lo unió con ese hombre que le dio la vida y que sólo fue capaz de mostrarle amor desde su cama de hospital. También es la ocasión perfecta para celebrar la importancia de disfrutar cada respiro que damos mientras vivos, pues el tiempo que pasaremos en una tumba siempre será más largo.

“Cuando te dicen que tienes cáncer el tiempo cobra otro sentido.”

Anatole Broyard, escritor norteamericano, crítico y editor para The New York Times, escribió Intoxicated by my Illness durante sus últimos 14 meses de vida. Esta colección de ensayos versa sobre su experiencia lidiando con cáncer de próstata, incluyendo una narración ficticia sobre su propio padre quien también falleció por la misma causa, y toda una serie de recolecciones sobre su propia vida. El también director Hugo Arrevillaga realiza una adaptación libre del libro a teatro en “Desde la Ribera Salvaje”. Este monólogo busca abarcar, en espacio de poco más de una hora, toda una gama de complejos temas sobre la muerte, la pérdida, la enfermedad y la importancia de disfrutar la vida.




“Una enfermedad mortal puede devolvernos de golpe la vida.”

En salud, el escritor y su padre nunca tuvieron una relación cercana. Ahora, que el segundo se tiene que enfrentar un cáncer fulminante, es que ambos encuentran el amor que nunca se pudieron expresar. Reafirmación de vida ante la muerte a través de una aventura con una muy alegre enfermera, disertaciones filosóficas sobre el sentido de la vida y el camino que emprenden en barca aquellos que dejan este plano existencial son algunas de las muchas vertientes que toma “Desde la Ribera Salvaje”. El trabajo de dramaturgia proviene desde un lugar honesto, desde la necesidad de lidiar con las propias pérdidas que el mismo Arrevillaga ha vivido. El arco dramático del melodrama, principalmente en lo que se refiere al camino del padre hacia la muerte, es poderoso. No obstante, el abarcar tantas vertientes no permite que se profundice de lleno en todas, quedando el tránsito del personaje principal por su propia enfermedad como uno de los puntos menos explorados de la obra, y la reafirmación de vida final a través de su propia muerte no alcanza una contundencia verdaderamente conmovedora.

“Yo me sentía inmortal.”

Una caja de apotecario donde se ven pequeños cajones, cerillos, llaves, miniaturas diversas, todas las pequeñas cosas que conforman los recuerdos de toda una vida. Este único elemento de utilería se convierte en féretro, de él sale una bolsa de plástico con unas gafas y una dentadura postiza (últimos objetos que el hospital le entrega a un hijo doliente) y es incluso el padre moribundo del que se abraza un hijo que trata de reconectar con él antes de su partida. La dirección que Hugo Arrevillaga propone en “Desde la Ribera Salvaje” está enfocada, exitosamente, en potencializar el melodrama inherente en el texto, una rúbrica que siempre ha estado presente en sus trabajos anteriores. Ejemplo de esto se puede ver en un trabajo de musicalización un tanto ilustrativo y manipulador que cumple con el objetivo de exacerbar las emociones, principalmente hacia el final del montaje cuando el hijo debe enfrentar los distintos y macabros procesos asociados con lidiar con el cuerpo inerte de un ser querido. Se aprecia igualmente el buen manejo del espacio disponible, aprovechando incluso los dos niveles del foro y  la ingeniosa utilización de la ya mencionada caja de apotecario. A pesar de un diseño de iluminación inconsistente entre luz cálida y la frialdad del halógeno comúnmente encontrado en hospitales, la visión de Arrevillaga es la adecuada para llevar al espectador sensible hasta las lágrimas.




“Nos fuimos a un lugar con muchos enfermos y muy pocos sanos para cuidarlos.”

Al llegar al hospital, el crítico literario se debe de enfrentar con una imagen que no es la de su padre. El enfermo frágil y débil postrado en una cama no concuerda con el hombre fuerte y sólido que le dio la vida. Su shock es evidente, debe reinterpretar la realidad ante esta nueva información. El trabajo actoral que realiza Enrique Arreola en “Desde la Ribera Salvaje” es contenido, libre de hipérboles emocionales, al mismo tiempo honesto, resultando en un muy necesario y afortunado equilibrio dentro de la propuesta global. Su manera de interpretar un hombre ya muerto y que ha alcanzado cierta iluminación al final de sus días ayuda a que el hijo lidiando con la desaparición paulatina de su papá no caiga en el exceso. Este trabajo es evidentemente resultado de una sólida mancuerna entre actor y director, quienes se nos informa desde antes de que comience la función han colaborado de manera por demás armónica.

“La muerte me encontró viviendo la mejor vida posible.”

Recuerdo acercarme al ataúd donde estaba mi papá. Tenía 12 años. Así como el personaje principal de “Desde la Ribera Salvaje” sufre de un terrible impacto al ver al cadáver de su padre con maquillaje en la casa funeraria, yo nunca imaginé, ni en mis peores pesadillas, los hilos que se alcanzaban a ver en los labios cosidos de ese hombre a quien tanto amé. Esa imagen nunca la he podido olvidar, me acompaña todos los días. Desde hace 32 años celebro que mi boca aún no tiene que ser cosida pues estoy vivo y, mientras lo esté, sencillamente no pienso morir.

Búscanos en Facebook e Instagram como Entretenia
Twitter: @Entretenia




DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Desde la Ribera Salvaje”

DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN: Hugo Arrevillaga

ACTÚA: Enrique Arreola

DÓNDE: Foro Cultural Bellescene

DIRECCIÓN: Zempoala 90, Colonia Narvarte.

CUÁNDO: Viernes 20:30 y Sábado 19:30 horas. Hasta el 8 de diciembre.

COSTO: $250 entrada general. Boletos en taquilla y en www.boletopolis.com Aplican descuentos.

DURACIÓN: 65 minutos sin intermedio.

DATOS DEL TEATRO: No cuenta con estacionamiento o valet parking.Principio del formulario

COMPARTE!
Juan Carlos Araujo

Licenciado en Literatura Dramática y Teatro con experiencia de más de veinte años en crítica teatral. Miembro de la Muestra Crítica de la Muestra Nacional de Teatro y Miembro de la Agrupación de Críticos y Periodistas de México.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *