JESÚS, MARÍA Y JOSÉ JOSÉ

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Para quienes desean carcajearse con lo que el Arcángel Manigüis Gabriel está haciendo en Cuautitlán Izcalli.

JESÚS, MARÍA Y JOSÉ JOSÉ

Por Juan Carlos Araujo (@jcaraujob)

“Tu hijo va a ser un superstar.”

Escuchando una bonita canción del príncipe de la canción, María limpiaba su humilde morada sin sospechar en lo más mínimo que su destino estaba a punto de llamar a la puerta. Claro que cuando ese destino viene con alas, una cabellera güera super natural, tenis con foquitos, muchísima lentejuela y el aviso de que ella ha sido elegida para ser la madre del hijo de Dios, pues como que la cosa se puede poner un poco rara. Contratos que firmar, un marido celoso con quien lidiar y mucha coreografía al ritmo de música cristiana harán de esta anunciación una verdadera bacanal.

“¿Usted peca con mucha, mediana o poca frecuencia?”

Una María deliciosamente naca, el arcángel Gabriel más gay en la historia del teatro y un José un tanto macho y un tanto heteroflexible discuten los términos en que Dios va a traer a su hijo a este mundo, específicamente a Cuautitlán Izcalli. Humberto Robles, uno de los dramaturgos mexicanos más reconocidos en nuestro país, hace uso de su muy característico sentido del humor para crear “Jesús, María y José José”, una antipastorela en cabaret que combina de manera tanto divertida como mordaz una feroz crítica a la iglesia católica apostólica y romana, y su nada beata historia, con personajes que rayan en lo fársico y absurdo provocando carcajadas que, a medida que la trama avanza, dejan de ser tan gozosas hasta convertirse en amargas.

“Dios tiene una estrategia de marketing infalible.”

Irreverente por naturaleza, hilarante en su atrevimiento, ingeniosa en sus referencias, “Jesús, María y José José” no sólo se beneficia de la capacidad de Robles para realizar una crítica social con gran humor, además es actual al tener memorables chistes en torno a la actualidad. Peña Nieto, Maluma, la agresividad de Eduardo Yáñez, los premios TvyNovelas, Kevin Spacey y hasta el más reciente terremoto, ningún tema es tabú ni prohibido, hecho que es bien recibido por el espectador gracias a la cuidadosa y bien llevada manera en que las bromas son lanzadas. Aun cuando ciertamente el texto se engolosina a momentos, empantanándose un tanto en la progresión dramática en favor de una mayor cantidad de comedia, la antipastorela es sin duda  una sólida pieza de dramaturgia cabaretera.





“Te me estás poniendo bien catastrófica., apocalíptica y melodramática.”

Tras la visita del arcángel Manigüis Gabriel, María se da cuenta de la hora que es y se pone a preparar a toda prisa la comida para cuando llegue su esposo. De momento empieza a sentir como si alguien la tocara por detrás, pero no hay nadie. De momento es tomada en cuerpo y alma para una sesión pasional bastante intensa con un creador del universo invisible quien al parecer disfruta mucho del sexo oral. La mancuerna entre Humberto Robles y el director Juan Ríos es una fórmula ideada en el cielo. Ríos entiende a la perfección el tipo de humor que maneja Robles y lo potencializa a niveles de ridiculez que quizás en manos capaces sería algo desastroso pero que bajo su batuta resultan oligofrénicas y comiquísimas. El ritmo preciso, un tono que no cae en lo exagerado en ningún momento, participaciones bien manejadas con el público y la capacidad de explotar lo mejor en cada uno de sus actores para beneficio de la obra y no para el lucimiento personal son tan sólo algunos de los méritos de un montaje que, aun cuando tiene un poderoso mensaje crítico, busca en esencia divertir y ofrecer muy necesarias carcajadas a un público citadino muy necesitado de reír, pero de manera inteligente.

“Ay que pena, le tuve que gritar a Dios enfrente de ustedes.”

No es de discutir que el principal atractivo comercial de “Jesús, María y José José” radica en la presencia de Carlos Rangel interpretando su simpatiquísimo personaje de la Manigüis. Ciertamente Rangel lo conoce y domina, entendiendo exactamente los mecanismos necesarios para arrancar carcajadas del público con sus frases icónicas o su tan peculiar manera de caminar. Sin embargo, es de reconocer y admirar la tan profesional manera en que Rangel ha sabido serle fiel a la Manigüis y poniéndola al servicio de la puesta, jamás llevándola al extremo inverosímil, a la farsa desquiciada, como suele suceder con muchos actores que interpretan al mismo personaje durante años. Aunado a esto, la obra no funcionaría sin la igual poderosa y divertida presencia de Marcela Morett en el papel de María o de Enrique Galván como don José. Ambos actores demuestran el muy afilado colmillo que tienen para la comedia, arrancando sendas olas de carcajadas desde las butacas ya sea en una escena en cámara lenta o bailando una espantosa canción cristiana de José Luis Rodríguez “El Puma”.

“No lo tomen como agresión muchachos, pero Dios no los quiere.”

Los cuentos antinavideños de La Capilla, Psicósis Decembrina, toda una colección de montajes que cada año aparecen en cartelera para satisfacer el apetito insaciable de quienes, como yo, sacan a pasera su Grinch interno con la llegada de las fiestas decembrinas. Sin embargo, resulta indiscutible que la antipastorela cuya historia se desarrolla en la hermana república de Cuautitlán es una de las opciones más sólidas y entretenidas en cartelera, una nueva tradición que desde hace cuatro años nos ha hecho reír a pierna suelta y nos recuerda que la navidad celebra el nacimiento de Jesús… y que tan podrida está la iglesia que representa.

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DATOS GENERALES

(Toda la información contenida a continuación proviene de la producción)

OBRA: “Jesús, María y José José”

AUTOR: Humberto Robles

DIRECCIÓN: Juan Ríos

ACTÚAN: Marcela Morett, Carlos Rangel “La Manigüis”, Enrique Galván y Roberto Gutiérrez Teyssier (alternando funciones).

DÓNDE: Teatro Royal Pedregal
DIRECCIÓN: Periferico Sur 4363, Colonia Jardines de la Montaña.

CUÁNDO: Miércoles 20:30 hrs.

COSTO: $350 y $250. Boletos en taquilla y en www.ticketmaster.com.mx

DURACIÓN: 120 minutos con un intermedio de 10 minutos.

DATOS DEL TEATRO:  Cuenta con estacionamiento.

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Juan Carlos Araujo

El mundo es un lugar horrible, horrible. Eso no significa que yo tenga que ser una persona horrible. EL JUEGO QUE TODOS JUGAMOS ALEJANDRO JODOROWSKI

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